El eco de su nombre sigue retumbando en las montañas, pero Roldany Calderón aún no aparece. Un niño de 3 años, con apenas un pantaloncito gris y una camiseta azul clara, se desvaneció sin dejar rastro en medio de un paisaje agreste sembrado de cultivos y rodeado de río, piedras y silencio.
Era un domingo tranquilo, 30 de marzo de 2025, cuando la familia Calderón Vargas llegó a la casa de una tía ubicada en Los Tablones, dentro del Parque Nacional Armando Bermúdez. Lo que prometía ser un día de campo se tornó en una angustia sin fin. “Estábamos comiendo. Le di varias cucharadas de arroz y se fue a jugar con su hermanita. Después simplemente no estaba”, relató Efraín Nicolás Calderón, padre del niño.
Desde entonces, han transcurrido más de 1,000 horas de angustia, llanto y esperanza. La madre, Carolina Vargas Ureña, quedó colapsada emocionalmente, requiriendo atención médica, mientras el padre emprendió una búsqueda sin pausa que ha llevado a la familia por pueblos, montañas y clínicas. “Yo mismo me tiré al río el primer día. Limpiamos el arroyo. El agua estaba clara. Si él estuviera ahí, lo habríamos visto”, dijo.
La desesperación se transformó en clamor colectivo. Brigadas del Ejército, Defensa Civil, Cuerpo de Bomberos, unidades caninas, drones y hasta helicópteros fueron desplegados en la zona. Un perro especializado olfateó su tenis y siguió un rastro que terminó abruptamente al lanzarse al río. Desde ahí, no hubo más señales. Esa ruta reforzó la sospecha de que el niño pudo haber sido sacado del lugar.

Testigos afirman haber visto a un hombre sospechoso con un chaleco de seguridad trasladando lo que parecía un niño dentro de su ropa. “Solo se le veía la carita, como escondido en el chaleco”, relató un comunitario. La familia entregó esa información a las autoridades, pero las cámaras de vigilancia no confirmaron el recorrido.
“Para nosotros, esa versión es real. Él no era cualquier niño: contaba hasta 20, decía los colores, hablaba claro”, expresó Carolina. La falta de resultados en los primeros minutos y horas fue crítica. “No se hicieron retenes, no se cerraron salidas, no se intervino Manabao como debía”, denunció el padre. Desde entonces, han recorrido hospitales, terminales de autobuses, paradas y pueblos, pegando afiches y entregando retratos. “Yo fui a Santiago, La Vega, Moca… donde sea. Seguimos caminando pueblo por pueblo”, añadió.
El país entero sigue preguntándose: ¿dónde está Roldany? La comunidad se ha volcado en oraciones, y un empresario cercano a la familia ofreció una recompensa de un millón de pesos dominicanos por información que ayude a encontrarlo. “No buscamos culpables. Solo queremos saber dónde está nuestro niño”, reiteran.
El dolor no cesa, pero la esperanza tampoco muere. “Yo he soñado con él. Jugando. Riéndose. Yo siento que él está vivo”, dijo la madre. Las autoridades aseguran que siguen investigando, pero no hay pistas concretas. Desde hoy, las familias con hijos y toda la sociedad dominicana miran hacia Manabao con una sola pregunta: ¿quién se llevó a Roldany? ¿Y por qué?
Ver video:
movil.jpg)



