Digger, la ambiciosa película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, sufrió un desastroso debut en la taquilla estadounidense. La cinta apenas consiguió 8 millones de dólares durante su primer fin de semana en 3,321 cines de Norteamérica, aunque las estimaciones apuntan a que la cifra definitiva podría caer hasta los 7.5 millones cuando se contabilicen todos los ingresos.
El resultado representa un duro golpe para Warner Bros., especialmente porque Digger cuenta con un presupuesto de producción estimado entre 160 y 180 millones de dólares. Con semejante inversión, la película necesitaba una apertura mucho más sólida para comenzar a recuperar sus costos.
De hecho, las expectativas iniciales del estudio apuntaban a un estreno de entre 18 y 20 millones de dólares, una cifra que ya habría sido considerada decepcionante para una producción de este tamaño. Según analistas de taquilla, la película necesitaba acercarse a los 40 millones de dólares en su primer fin de semana para justificar financieramente una inversión tan elevada.
Una sátira que no conecta
Warner Bros. apostó por una combinación que, en teoría, parecía difícil de ignorar: uno de los actores más reconocidos de Hollywood junto a uno de los directores mexicanos más premiados.
En Digger, Cruise interpreta a un poderoso magnate petrolero que intenta mantener su imperio mientras se aproxima una enorme crisis ambiental. La película utiliza esta situación para construir una sátira de humor negro sobre el poder, el dinero y la destrucción del medio ambiente.
Iñárritu llega al proyecto después de éxitos como Birdman y The Revenant, mientras que Cruise continúa siendo una de las mayores estrellas cinematográficas del mundo. Sin embargo, esa combinación no fue suficiente para atraer al público durante el primer fin de semana.




