Digger es la película más complicada del año. Una sátira bizarra y critica que genera un sentimiento parecido a cuando tienes mucho antojo de comer algo, y al final no es tan rico como esperabas.
Alejandro González Iñárritu y Tom Cruise unen fuerzas para contar la historia de un empresario al que le vale madres el daño medioambiental, él simplemente quiere seguir sacando petróleo hasta que la crisis estalla.
Los primeros 20 minutos son hilarantes. La sátira está en su apogeo entre la marioneta del gato, los gritos por el iceberg y una situación bien incómoda entre los “líderes” de Estados Unidos. Y de pronto, la película rompe hasta cierto punto la tercera pared; y aunque es osado, ahí pierde ritmo su historia.
Tom Cruise es sobresaliente
El híbrido entre realidad y ficción no juega a favor de Iñárritu sino hasta el acto final de la película, que logra ser interesante. Sin embargo, el saber que ves una historia dentro de una historia le quita potencia al speech del desarrollo, y entonces se torna tedioso.
Aún cuando el guion y ritmo no son los mejores, Tom Cruise si hace un excelente papel, algo diferente a lo que nos acostumbró, y le compras esa actitud egocéntrica y un tanto obsesiva; y él junto a John Goodman son los que sostienen la película de inicio a fin.
Sinceramente, Digger no es lo que esperaba, y al verla se entiende porqué las críticas son mixtas, hay una gran propuesta que se vuelve más ambiciosa de lo que puede desarrollar.




