Diego Luna volvió a poner sobre la mesa uno de los temas centrales de su nuevo trabajo como director: la migración. Durante su paso por la 74ª edición del Festival de San Sebastián, el cineasta mexicano reflexionó sobre la importancia de contar estas historias y sobre el papel que puede desempeñar el cine para fomentar una mirada más empática.
La conversación está estrechamente relacionada con Ceniza en la boca, su nuevo largometraje como director. La película sigue a Lucila y su hermano Diego, dos jóvenes que viajan desde México hasta España para reencontrarse con su madre, quien emigró ocho años antes para trabajar y mantener a sus hijos.
A partir de esta historia, Luna aborda cuestiones como el desarraigo, la precariedad, la discriminación y las dificultades de comenzar una nueva vida lejos del lugar de origen. El director ha señalado durante su paso por San Sebastián que ante la migración resulta sencillo reaccionar desde el miedo, pero considera que esa respuesta puede contrarrestarse mediante la empatía.
Para el mexicano, el cine puede desempeñar un papel importante en ese proceso. Una película permite al espectador acercarse durante algunas horas a experiencias distintas a las propias y, a partir de ellas, iniciar conversaciones que continúan cuando termina la proyección.
Precisamente esa idea forma parte de la participación de Luna en el programa Conversaciones del Festival de San Sebastián, donde aborda el poder transformador del cine y lo que sucede cuando una historia abandona la pantalla: las conversaciones que genera, las comunidades que reúne y las nuevas maneras de observar el entorno.
Su reflexión también conecta con Ambulante, organización que fundó en 2005 junto a Gael García Bernal y Elena Fortes con el objetivo de impulsar el documental y utilizarlo como una herramienta de transformación social y cultural.
Con Ceniza en la boca, Diego Luna utiliza nuevamente el cine para acercarse a una realidad social desde las experiencias personales de sus personajes. Más allá de ofrecer respuestas sobre un fenómeno tan complejo como la migración, su propuesta apuesta por algo esencial: provocar conversaciones y permitir que el público mire durante un momento la realidad desde el lugar de otra persona. .




