Estadísticas de las autoridades hablan de menos robos, pero la percepción de la ciudadanía sobre la inseguridad sigue elevada.
Las estadísticas oficiales muestran una reducción sostenida de los robos en República Dominicana. Sin embargo, en las calles persiste una sensación de inseguridad que abre una interrogante: ¿realmente están disminuyendo los delitos o están cambiando las modalidades de la criminalidad?
La Policía Nacional informó que durante 2024 se registraron 19,994 robos menos que en 2023, una reducción que atribuyó a las acciones preventivas y operativas de la Fuerza de Tarea Conjunta.
La tendencia continuó en 2025. Hasta septiembre de ese año fueron reportados 56,333 robos, frente a 65,778 durante igual período de 2024. Esto representa 9,445 casos menos, equivalente a una disminución aproximada de 14.4 %.
Pero no todos los robos tienen el mismo impacto en la ciudadanía. Un reporte policial de junio de 2025 establecía que, de 2,774 casos analizados, el 61 % correspondía a robo simple; 19 % a asaltos o atracos; 6.9 % a arrebatos y 5.2 % a roturas de residencias.
Esta diferencia resulta clave. Aunque disminuya el total de robos, modalidades como los atracos y arrebatos en espacios públicos pueden provocar una sensación de vulnerabilidad mucho mayor entre la población.
Reducción que no se siente igual en las calles
Los datos sobre percepción ciudadana muestran otra cara del problema. La más reciente encuesta Gallup de mayo de este 2026, la seguridad ciudadana aparece entre las principales debilidades del Gobierno. Un 55 % considera que la administración realiza un mal trabajo en esa área.
El 66.5 % de las personas de 15 años en adelante identificó la delincuencia como uno de los principales problemas del país. Cerca del 40 % manifestó sentirse “nada segura” o “poco segura” al caminar sola por su barrio o comunidad durante la noche, mientras un 21 % indicó que no camina solo después de oscurecer.
Las mujeres muestran mayor percepción de inseguridad. Un 23% dijo no sentirse segura al caminar sola de noche, frente a 18.4% de hombres.
La precaución presenta diferencias territoriales. En la provincia Santo Domingo, el 76.9 % de la población identificó la delincuencia como uno de los principales problemas, mientras en el Distrito Nacional el porcentaje alcanzó el 68.5 %.
El miedo modifica la rutina
La percepción de inseguridad también puede medirse por las actividades que los ciudadanos dejan de realizar.
Un estudio publicado en 2026 por investigadores del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de la UASD, utilizando datos de la ENHOGAR-2022, señala que 64.5 % de la población evitaba salir de noche por temor a la delincuencia.
Asimismo, 48.8 % reducía la cantidad de dinero en efectivo que llevaba consigo, 34 % restringía visitas a familiares o amistades y 24.3 % dejaba de utilizar transporte público.
Los resultados muestran que una reducción de determinados delitos no produce una mejor percepción de seguridad.
¿Están bajando los delitos?
Los datos permiten responder: los robos denunciados sí muestran una tendencia descendente en los períodos comparados por las autoridades.
Entre enero y febrero de 2026 fueron registrados 6,838 robos, frente a 9,213 en igual período de 2025, para una diferencia de 2,375 denuncias.
Durante ese período, la tasa acumulada de homicidios se situó en 7.47 por cada 100,000 habitantes, frente a 7.8 en 2025. Pero una disminución de las denuncias no permite concluir que los delitos estén descendiendo.
Las estadísticas policiales y la percepción ciudadana miden fenómenos relacionados, pero diferentes. Mientras una contabiliza los hechos denunciados, la otra está influenciada por experiencias personales, delitos ocurridos en el entorno, confianza en las autoridades y cambios en los hábitos cotidianos.
¿Qué pasa después de denunciar?
La efectividad de la política de seguridad no termina con el arresto. Para medir la respuesta es necesario seguir el proceso: denuncia, investigación, arresto, acusación, medida de coerción, juicio y sentencia.
El Poder Judicial dispone de indicadores sobre acusaciones y sentencias, aunque ha reconocido que persisten desafíos relacionados con la homologación y consolidación de datos que permitan realizar comparaciones completas entre períodos y jurisdicciones.
Otro elemento es la cifra oculta del delito: aquellos casos que nunca llegan a las estadísticas porque las víctimas deciden no denunciarlos.
Investigaciones sobre seguridad ciudadana han advertido que una parte de las víctimas evita acudir ante las autoridades por falta de confianza.




