Coyote vs. Acme tiene una paradoja difícil de ignorar. Por fin se estrenó una de las películas más sonadas del año, y ni siquiera por su trama en sí, sino por el intento de Warner Bros. por sepultarla en medio de sus estrategias económicas; y al final vio la luz gracias a la presión de los fans, aunque puede que tengas duda ¿si vale la pena invertirle a un boleto?
Su trama está contada en su tráiler: Coyote después de muchos fracasos entiende gracias a un comercial que la culpa es de Acme, así que busca a un abogado para demandar.
De inicio lo obvio: esta película es nostalgia pura, y eso hace que te la pases bien. Es el típico humor de los Looney Toons combinado con escenas de la caricatura original, y en la sala se escuchaban risas en general. Creo que esa misma comedia es la que le da velocidad a la historia, así que supera con facilidad el reto de no ser sosa.
El aura de Coyote vs Acme
Ahí está su paradoja, Coyote vs Acme apuesta con una lucha contra una corporación que se olvida de las caricaturas y trata de minimizarlas, justo lo que pasó en la realidad; y el porqué diversos organismos o marcas colaboraron indirectamente con publicidad gratuita disfrazada de meme.
Si hablamos de actuaciones, todas están bien, Lana Condor, John Cena y Will Forte que como abogado huevón y conformista lo hace perfecto; además de que se les reconoce su concentración para actuar ante la nada en medio de mucho CGI; y esa es otra ventaja, aunque solo tuvieron 70 millones para hacer la película, Space Jam nos acostumbró a un híbrido funcional entre animación y live-action.
No te podemos decir que Coyote vs. Acme sea un parteaguas, pero si es una buena película con acción, comedia y hasta un toque emotivo que si merece verse en cines, más aún después de que Ketchup invirtiera 50 millones para sacarla de la papelera.
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