Entre los mayores misterios del cine actual está el hecho de que David y Nathan Zellner sigan plasmando su visión ferozmente independiente en una filmografía que no deja de crecer en ambición. Es un pequeño milagro que el dúo que convirtió a Robert Pattinson en un novio extravagante con Damsel siga jugando en su terreno favorito.
El ritmo de los Zellner es un gusto adquirido: unos lo adoran y otros no lo entienden. Por suerte, muchos de los mejores actores del momento parecen admirarlos. Entre ellos, Léa Seydoux, Cate Blanchett (también productora), Chris Pine y Kelvin Harrison Jr. se sueltan con entusiasmo en la última rareza de los hermanos, Alpha Gang, sobre un grupo de extraterrestres vestidos de cuero que pretenden conquistar la Tierra disfrazados de moteros de los años cincuenta.
Una estética motera con ecos de los años cincuenta
La época en la que transcurre la historia es deliberadamente imprecisa: podría ser mediados del siglo pasado a juzgar por los trajes de estilo greaser, los peinados meticulosos y el gusto musical doo-wop de la pandilla. Numerosos terrícolas aparecen representando distintas guerras reales, con la misión de erradicar a los alienígenas de sangre azul, unas veces con tanques y granadas, otras con carruajes y armas antiguas.
Quienes intentan acabar con ellos primero son los Alfa del uno al seis, interpretados por Seydoux, Harrison Jr., Doona Bae, Riley Keough, Dave Bautista y Lily-Rose Depp. Casi siempre mantienen un gesto serio mientras bailan canciones de amor de los cincuenta con movimientos robóticos, alarmados por esa enfermedad humana llamada emociones. El Alfa Seis de Keough recibe una advertencia sobre los sentimientos por parte del Alfa Uno de Seydoux, aunque tiene algo más urgente que resolver: la diarrea explosiva que sufren todos los Alfa al aterrizar.
El más gracioso de los chistes recurrentes gira en torno al misterioso Alfa que siempre deja la tapa del inodoro levantada. Lo más atractivo de la cinta, dirigida por los Zellner pero escrita solo por David, es cuánto disfruta el reparto con diálogos ridículos interpretados con la cara muy seria, como cuando el Alfa Tres de Harrison Jr., hambriento de amor, le pide a una pajarita que sea su novia.
La llegada de Chris Pine cambia el tono de la función
Los Alfa Dos, Cuatro y Cinco, interpretados por Bautista, Depp y Bae, también esconden despertares, mientras Uno y Seis proyectan ira en exceso. La estructura recuerda a Pleasantville, de Gary Ross, aunque los ya coloridos Alfa no se vuelven más estridentes, sino que se emocionan, se temen entre sí y atraviesan periodos de melancolía.
Un punto de inflexión llega con Chris Pine como el nuevo Alfa, el personaje más divertido desde que aparece. Todo el reparto se entrega, pero son sus gestos exagerados los que provocan las carcajadas más sonoras. Cuando irrumpe una banda rival ochentera llamada Beta, con una Cate Blanchett divertidísima y con parche en el ojo, el caos aumenta, en una lógica que recuerda a Terminator: los Beta son los alienígenas más avanzados y reacios a unir fuerzas con los Alfa.
Habrá partes del cuerpo cercenadas y violencia extrema en el diseño brutalista de los Zellner. La experiencia variará con esta mezcla sobre el aislamiento, la conexión y la pertenencia, que no oculta su trasfondo de melancolía ante un mundo dividido. La película concluye a tiempo, recordando que el cine puede permitirse visiones intransigentes con algo que decir.
movil.jpg)



