Un nuevo informe de Screen Australia, titulado Screen Currency 2026, confirma el peso creciente de la industria audiovisual y de los videojuegos en la economía del país. Según el estudio, el sector aportó 11.100 millones de dólares australianos (7.900 millones de dólares estadounidenses) en valor añadido bruto durante el ejercicio fiscal 2023/24 y generó empleo directo para 68.844 personas en el ejercicio 2024/25.
El informe señala a Bluey como la exportación cultural más eficaz del país. La serie infantil fue el título más visto en streaming en Estados Unidos durante 2025 y el producto australiano más reconocido entre los encuestados internacionales.
Del total del valor añadido bruto, 7.700 millones de dólares australianos procedieron de la industria audiovisual y 225 millones de los videojuegos, la rama que Screen Australia describe como la de mayor crecimiento del país. El empleo se repartió de forma similar: 66.080 puestos en audiovisual y 2.764 en desarrollo de videojuegos.
Las exportaciones sumaron 1.600 millones de dólares australianos en 2023/24, con 1.300 millones procedentes de producciones audiovisuales y 323 millones de videojuegos, un segmento que crece un 15,4% anual desde 2016/17, más del triple que el audiovisual. Los ingresos por regalías repuntaron hasta los 415 millones en 2024/25.
Un sector con propiedad intelectual desigual
Australia contaba con 188 estudios de videojuegos registrados en 2021/22, con un crecimiento medio del 15,3% anual desde 2015/16. Aun así, solo el 45% de las compañías conserva todos los derechos de sus títulos al lanzarlos, un 15% mantiene derechos parciales y el 40% restante no posee ninguno. Fuentes del sector advirtieron que el éxito de títulos como Untitled Goose Game, Unpacking o Hollow Knight: Silksong suele depender de equipos pequeños que conectan con un público muy concreto.
El informe también detecta una brecha entre el aprecio del público por el contenido local y su consumo real: el 84% de los australianos considera importante acceder a producciones nacionales, pero solo el 36% las encuentra fáciles de localizar, y cerca de dos tercios les dedican menos del 30% de su tiempo de visionado.
El ministro de Cultura, Tony Burke, vinculó estos resultados con la política de cuotas de contenido local del Gobierno y adelantó una nueva Política Cultural Nacional, junto a una legislación que obligará a los servicios de streaming a incluir un mínimo de producción australiana.
MasterChef Australia, el formato que no deja de crecer
Entre los 16 casos de estudio analizados destaca MasterChef Australia, que emite ya su temporada 18 en Network Ten. Producida por Endemol Shine Australia, propiedad de Banijay, la franquicia genera unos 500 millones de dólares anuales en licencias, se emite en más de 120 países y suma cerca de 60 adaptaciones locales.
La directora ejecutiva de Screen Australia, Deirdre Brennan, señaló que el sector atraviesa un momento de transformación en el que las audiencias, cada vez más globales, dependen de algoritmos y recomendaciones de plataformas, y que el futuro pasa por construir propiedad intelectual duradera.
El estudio se apoya en más de 40 consultas a agentes del sector y 13.750 participantes, con encuestas realizadas en Australia y en ocho mercados internacionales, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, India y China.




