Santo Domingo.- La derogación de las medidas arancelarias específicas para la importación de arroz ha reavivado la preocupación de los productores dominicanos por la competencia extranjera y ha puesto sobre la mesa una propuesta: que los consumidores puedan identificar en las etiquetas qué proporción del cereal que compran es de producción nacional y cuánto es importado.
La discusión surge tras la decisión del presidente Luis Abinader de derogar, mediante el Decreto 635-26, el Decreto 693-24, que establecía condiciones específicas para la importación de arroz.
La medida se produjo en medio de las negociaciones comerciales con Estados Unidos relacionadas con el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA), acuerdo que contempla un calendario de desgravación arancelaria para distintos productos, incluido el arroz.
El régimen anterior contemplaba condiciones arancelarias diferenciadas para las importaciones, con una cuota de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense libre de aranceles, según lo expuesto por representantes del sector.
Tras la derogación, los productores temen una mayor presión competitiva sobre la producción nacional y reclaman que se tomen en cuenta las condiciones en que se cultiva el cereal en el país.
El presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fenarroz), Marcos Rodríguez, planteó durante una entrevista en el programa Esto no tiene nombre que el etiquetado de los productos comercializados en el país indique la proporción de arroz dominicano e importado que contienen.
«El país tendrá que exigir que el etiquetado y el enconde en el país diga qué cantidad tiene de arroz importado, cuál es la cantidad de arroz criollo dominicano producido aquí», expresó Rodríguez.
El dirigente explicó que parte del arroz importado se mezcla con el producido localmente antes de llegar al consumidor, por lo que considera necesario transparentar la composición de esos productos y permitir que los compradores conozcan el origen del cereal que adquieren.
Calidad y diferenciación del arroz dominicano
La propuesta también está vinculada a la defensa de las características culinarias del arroz nacional frente al producto extranjero.
Rodríguez afirmó que las variedades desarrolladas en República Dominicana se han adaptado a las preferencias de los consumidores locales, particularmente por su comportamiento durante la cocción.
Imagen de archivo de granos de arroz.
«Nosotros mantenemos una calidad culinaria y una calidad de arroz que se ve en República Dominicana», manifestó el presidente de Fenarroz durante la entrevista.
El dirigente sostuvo que las características del arroz dominicano constituyen una ventaja para competir en el mercado nacional, donde el producto forma parte habitual de la alimentación de la población.
La competencia por el mercado nacional
La preocupación de los arroceros se relaciona también con las diferencias en los costos de producción y la escala de las explotaciones agrícolas.
Durante la entrevista, Rodríguez señaló que los productores dominicanos deben afrontar gastos en combustibles, fertilizantes y agroquímicos que, a su juicio, dificultan competir en igualdad de condiciones con países como Estados Unidos.
El presidente de Fenarroz indicó que la producción nacional ha aumentado durante las últimas dos décadas y defendió la necesidad de preservar la capacidad productiva del país ante los cambios en las condiciones comerciales.
Rodríguez también advirtió que la actividad arrocera tiene un peso importante en la economía rural dominicana. Según las cifras ofrecidas por el dirigente, el sector agrupa entre 30,000 y 32,000 productores y genera alrededor de 300,000 empleos directos e indirectos, además de mover entre RD$45,000 millones y RD$50,000 millones anuales.
Ante este escenario, la identificación del origen del arroz es una de las medidas que plantea el sector para diferenciar su producción de la importada y ofrecer más información a los consumidores.
La iniciativa constituye una propuesta de Fenarroz. Su eventual aplicación dependerá de las disposiciones vigentes sobre etiquetado y de las decisiones que adopten las autoridades competentes.



