Amanda Seyfried está aprendiendo a decir que no, incluso cuando eso significa dejar pasar una oportunidad profesional. La actriz reveló que rechazó una serie de televisión porque su personaje tendría que protagonizar escenas sexuales constantemente. Su decisión no responde a una prohibición definitiva, sino a un cambio en la manera en que entiende su trabajo y sus propios límites.
La revelación ocurrió durante una conversación con Alec Baldwin en el Festival Internacional de Cine de los Hamptons, celebrado a principios de octubre. Allí, la intérprete explicó que había descartado el proyecto debido a la frecuencia de las escenas íntimas. “No quiero hacerlo. Me siento incómoda. Ahora mismo no estoy interesada en eso”, expresó, según reportes de People.
Seyfried también reconoció que su percepción de estas escenas ha cambiado con los años. Al recordar sus primeros trabajos, contó que antes podía vivir los besos y las escenas románticas con entusiasmo, como una parte más de la experiencia frente a las cámaras. Sin embargo, con el tiempo, esas situaciones comenzaron a resultarle diferentes, especialmente cuando implican mostrarse desnuda frente a alguien con quien no tiene una relación personal.
La actriz, de 40 años, explicó que la maternidad también ha influido en su manera de tomar decisiones. Sus hijos están creciendo y prestan atención a lo que hace, una circunstancia que la ha llevado a reflexionar sobre el ejemplo que quiere darles y sobre la importancia de defender sus propias necesidades. Para ella, aprender a establecer límites también significa dejar de aceptar situaciones solo por miedo a decepcionar a otras personas.
Sus declaraciones recuperan una conversación más amplia sobre las condiciones de trabajo en Hollywood y la presión que pueden sentir los intérpretes al negociar escenas de intimidad. En una entrevista anterior con The New Yorker, Seyfried recordó que, cuando era más joven, aceptó situaciones que le resultaban incómodas porque temía perder oportunidades laborales. También señaló que le habría gustado contar con coordinadores de intimidad en aquella etapa de su carrera.
No obstante, la actriz no cerró la puerta para siempre. Durante la conversación, aclaró que quizá podría sentirse diferente si el proyecto se presentara en otro momento de su vida. Su postura actual, por tanto, no supone un rechazo absoluto a las escenas sexuales, sino una decisión personal sobre lo que está dispuesta a hacer en esta etapa profesional.
La declaración de Amanda Seyfried pone el foco en una faceta menos visible de la actuación: la posibilidad de elegir qué límites establecer frente a las exigencias de un guion. En una industria donde la entrega al personaje suele presentarse como una obligación, su decisión recuerda que la carrera de una actriz también se construye a partir de aquello que decide no aceptar. .




