Walter Koenig, el actor que dio vida a Pavel Chekov en Star Trek: La serie original y en siete películas de la saga, murió el domingo a los 90 años en su casa de North Hollywood, en Los Ángeles. Así lo confirmó Variety, que recogió el comunicado difundido por sus representantes.
Según ese texto, el intérprete falleció por causas asociadas a su avanzada edad, rodeado de su hija y de su sobrina. Su equipo lo recordó como un artista cuyo talento, calidez y humor dejaron huella en varias generaciones de seguidores, y le dedicó una despedida inspirada en el espíritu de la franquicia: gracias por atreverse a ir donde pocos habían ido antes.
Koenig mantuvo su actividad hasta sus últimos años. En 2026 recibió el Premio Platino al mejor actor en los Independent Shorts Awards por su trabajo en un cortometraje, un galardón que su entorno interpretó como el reconocimiento a toda una vida dedicada a su oficio. Además, nunca se alejó de los fans, a quienes atendió con cariño en innumerables convenciones.
El navegante que conquistó a los adolescentes
Chekov llegó al puente del Enterprise como un joven y arrogante oficial de navegación, un personaje pensado para atraer al público adolescente. Incluso su peinado recordaba al de Davy Jones, de The Monkees. Cuando el presupuesto lo dejó fuera de la serie animada de los años setenta, Koenig siguió vinculado a la franquicia como guionista de uno de sus episodios.
Su gran momento en el cine llegó con Star Trek II: La ira de Khan (1982), considerada por muchos la mejor película de la saga, en la que Chekov resultó clave para la trama. Dos años después, en Star Trek III: En busca de Spock, coincidió con Christopher Lloyd, su antiguo compañero de clase en el Neighborhood Playhouse de Nueva York. Décadas más tarde, Anton Yelchin heredaría el personaje en las nuevas películas.
Lejos del Enterprise, Koenig firmó otro papel recordado: el inquietante policía psíquico Alfred Bester en Babylon 5, la serie de J. Michael Straczynski, donde apareció en 12 episodios entre 1994 y 1998. También pasó por Colombo, Los intocables y La hora de Alfred Hitchcock, y puso voz a un personaje en un episodio de Futurama junto a William Shatner y Leonard Nimoy.
Una vida más allá de las cámaras
Nacido en Chicago en el seno de una familia de ascendencia judía rusa, cuyo apellido original era Koenigsberg, empezó estudiando medicina antes de licenciarse en psicología en la UCLA. Fue un profesor quien lo animó a probar suerte como actor. Con los años desarrolló una carrera teatral de tres décadas, dirigió obras, impartió clases de interpretación y publicó novelas, cómics y dos libros de memorias.
En lo personal, su relación con George Takei, el Sulu de la serie, pasó de la tensión de los primeros años a una sólida amistad: en 2008 fue el padrino de su boda con Brad Altman. Koenig deja a su hija, la actriz y escritora Danielle Koenig. Su hijo Andrew, actor y editor, murió en 2010.
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