Senadores valoraron la presencia militar salvadoreña en Haití como un aporte a los esfuerzos para restablecer la paz, pese a las observaciones de las Naciones Unidas de que la mayoría de esos efectivos no forma parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas ni está bajo los mecanismos de seguimiento de su oficina de apoyo.
La senadora Mercedes Ortiz expresó que respeta la posición del organismo internacional, pero respaldó la decisión del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, al recordar que República Dominicana ha reclamado durante años ayuda internacional para enfrentar la crisis haitiana.
“Nosotros felicitamos la decisión del presidente Bukele de apoyar a esta causa”, manifestó la legisladora, quien invitó a otros países a sumarse a las acciones para recuperar la estabilidad del vecino país.
“El problema de Haití no solamente es un problema de la República Dominicana, sino es de toda América Latina y de todo el mundo”, sostuvo. Agregó que la cooperación debe contribuir a restablecer la paz, la estabilidad política y jurídica y el funcionamiento institucional de esa nación.
Consultada sobre las observaciones de la ONU, Ortiz insistió en que la prioridad debe ser ampliar la asistencia internacional. “La mayor respuesta que podemos dar ahora es apoyar a Haití, porque necesita del apoyo de toda la comunidad internacional”, afirmó.
La senadora también destacó las medidas de seguridad fronteriza del Gobierno dominicano y la labor de las Fuerzas Armadas. En ese sentido, respaldó la posición que atribuyó al presidente Luis Abinader de no permitir que las bandas criminales se acerquen a menos de 20 kilómetros del territorio nacional.
Por su parte, Ricardo de los Santos rechazó que el despliegue salvadoreño deba considerarse una invasión y señaló que la situación de violencia en Haití constituye una preocupación internacional.
“No, no creemos así”, respondió ante los cuestionamientos sobre la naturaleza de la operación. “Nosotros entendemos que debemos apostar a la pacificación de Haití”, agregó, al referirse al control que las bandas han ejercido durante años sobre parte del territorio haitiano.
De los Santos también expresó su expectativa de que los llamados al diálogo de cabecillas de las pandillas puedan abrir paso a una solución. “Ojalá y se puedan sentar y se pueda llegar a un acuerdo y que ese país vuelva a la normalidad, que es algo que todos aspiramos”, indicó.
Sobre el papel de Naciones Unidas, sostuvo que la búsqueda de una salida compromete a los organismos internacionales. “Siempre hemos dicho que la solución al problema haitiano no la tenemos nosotros. Nosotros lo que nos interesa es precisamente que allí reine la paz, que venga la armonía al pueblo haitiano”, manifestó.
En ese orden, el senador Guillermo Lama también respaldó la actuación de El Salvador y cuestionó la respuesta de los organismos internacionales frente a la crisis haitiana, aunque aclaró que no había escuchado en detalle las declaraciones de Naciones Unidas.
“A Haití, las autoridades, las naciones le han dado la espalda, porque se la ha dado la OEA regionalmente y se la ha dado la ONU”, afirmó el legislador, quien consideró que ambos organismos han dejado sin respuesta las necesidades del pueblo haitiano.
Lama sostuvo que la ONU debe concentrarse en ofrecer soluciones. “La ONU es la que tiene menos calidad para cuestionar lo que esté sucediendo en Haití; ellos lo que tienen que ir es a resolver, pero no lo hacen”, expresó.
Aclaración de la ONU y solicitud de diálogo
Las reacciones surgen después de que Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de las Naciones Unidas, precisara que la gran mayoría de los militares salvadoreños adicionales desplegados en Haití no pertenece a la Fuerza de Supresión de Pandillas.
Según explicó, esos efectivos quedan fuera del ámbito del mandato y de los mecanismos de información de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití, encargada de proporcionar asistencia logística y operativa a la fuerza multinacional autorizada por el Consejo de Seguridad en septiembre de 2025.
De acuerdo con las informaciones, El Salvador desplegó a finales de octubre más de 2,000 soldados en territorio haitiano. Bukele presentó la operación como una misión de rescate para localizar a cuatro compatriotas desaparecidos. La aclaración de la ONU establece una diferencia entre ese contingente adicional y los efectivos integrados al dispositivo internacional que el organismo apoya.
En medio del despliegue, Wilson Joseph, alias Lanmò Sanjou, jefe de la pandilla 400 Mawozo y buscado por las autoridades estadounidenses, remitió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, para solicitar la apertura de un diálogo con las fuerzas internacionales presentes en Haití.
Naciones Unidas confirmó haber recibido la comunicación, pero aclaró que su recepción no supone una aprobación del contenido, un reconocimiento de su autor ni una toma de posición del organismo.
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