El director japonés Shingo Matsumura presenta Between Us (título aún sin estreno confirmado en España), su cuarto largometraje, en la renovada sección Nippon Cinema Now del Festival de Cine de Tokio, que este año se ha convertido en competitiva. La película aborda el trauma que comparten dos familias de clase media que, tras años de amistad, se distanciaron después de un trágico incidente ocurrido durante una acampada.
La propuesta llega respaldada por cuatro interpretaciones femeninas convincentes, aunque es Ririka Kawashima quien más destaca en el papel de Makoto, una adolescente marcada por la pérdida. Pese a su evidente ambición, el resultado es irregular, y su recorrido comercial podría limitarse a salas especializadas que apuestan por talentos todavía en formación.
En un breve prólogo, Kasumi, de diez años, sale de acampada con sus padres. Makoto y su familia también iban a unirse, pero ella enferma y su padre es llamado a la oficina. Solo viaja su hermano Kenji, de ocho años, que al llegar corretea con una red para mariposas mientras los adultos le piden que no se aleje demasiado.
Dos familias rotas por el silencio
Seis años después, todo ha cambiado. Makoto vive con su madre, Emi (Akiko Kikuchi), convertida en un manojo de nervios, mientras su padre (Yoichiro Saito) se ha ido de casa, ha perdido su empleo y sobrevive como repartidor. La joven se irrita cuando una vecina menciona a su hermano, y Emi se bloquea cuando un compañero de la biblioteca donde trabaja le pregunta por su pequeño.
La familia de Kasumi (Anna Kurasawa) parece estar mejor: siguen juntos y han tenido otra hija, Chika, de cinco años. Sin embargo, cuando la madre, Fumiko (Asami Usuda), comenta que la niña nunca ve sonreír a su padre (Takahiro Miura), las grietas de esa aparente felicidad salen a la luz.
Matsumura demuestra habilidad para retratar un dolor latente sin explicaciones explícitas, pero comete un error innecesario: un noticiero en la radio de un coche confirma que Kenji desapareció en aquella acampada y que la policía no descarta un crimen. Esta aclaración, pensada solo para el espectador, elimina el misterio y sugiere una línea policial que nunca se desarrolla.
El teatro como camino a la reconciliación
La historia se centra entonces en Makoto y Kasumi, que estudian en el mismo instituto y son las únicas integrantes de su club de teatro. Mientras tanto, Fumiko y Emi coinciden en la biblioteca, y descubrir que la otra familia tiene un bebé amenaza con hundir a Emi en una crisis emocional.
Ante unos padres incapaces de afrontar lo ocurrido, son las hijas quienes asumen la tarea de reconocer la pérdida. Ambas deciden montar una obra que dramatiza su propio deseo de reconciliarse, apoyadas en el cariño que aún se tienen y en la esperanza de dejar atrás el pasado.
En su tramo final, la cinta frustra tanto como impresiona, ya que promete juegos metatextuales y revelaciones que apenas se concretan. Recuerda al drama surcoreano Birthday, de Lee Jong-un, que en 2019 retrató las secuelas del naufragio del ferry Sewol sin recrear la tragedia. Aun con sus carencias, Between Us es una película bien construida que ofrece a sus actrices un espacio para brillar.
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