El cineasta japonés Hirokazu Kore-eda sometió el guion de Sheep in the Box (título aún sin estreno confirmado en España), su película sobre inteligencia artificial estrenada en el Festival de Cannes, al criterio de un chatbot de IA generativa. Tras varias revisiones, prescindió de sus sugerencias al concluir que los consejos de alguien sin experiencia vital en el cine no le aportaban nada.
El director, que recibirá el Premio Honorífico de Cine en el Festival Internacional de Cine de Singapur, explica que compartió el texto con la herramienta por la temática de la película. Colaboró con ella en varias ocasiones e incluso le puso un apodo: Chat-kun.
Ambientada en un futuro cercano, la cinta sigue a una pareja que perdió a su hijo de siete años y acoge en casa a un robot humanoide construido a partir de sus datos. Haruka Ayase interpreta a Otone, una arquitecta volcada en el cuidado del robot, y el cómico Daigo, en su primer papel protagonista, da vida a su marido Kensuke, convencido de que solo es una máquina.
Siempre dicen cosas correctas
«Me elogiaron mucho», cuenta Kore-eda a Variety. Tras los halagos, el chatbot le sugirió desarrollar más el personaje de la madre del protagonista. «Lo que decían era cierto, pero siempre dicen cosas correctas. Y me preguntaba qué era lo que hacía que esto fuera tan aburrido», añade.
Según el director, ya se ruedan muchas películas que siguen ese tipo de consejos, como las de acción en las que una pelea sobre el techo de un tren llega justo cuando el espectador la espera. «Hay muchas películas que te hacen pensar que hay algún ordenador sirviendo de modelo», lamenta.
Su conclusión fue que el chatbot nunca ha vivido una vida que necesitara el cine: puede acumular más datos que cualquier espectador, pero ninguna película le ha cambiado la vida. «Tras varias conversaciones, me convencí de ello, así que ahí puse fin a nuestra relación», afirma.
Look Back y el peso de los que ya no están
Kore-eda no utilizó inteligencia artificial en la película y lo compara con las carreras olímpicas de 100 metros, que seguirán celebrándose aunque los robots sean más rápidos. «No es porque debamos hacerlo, sino porque es divertido. Me gustaría estar del lado humano», sostiene.
El festival también proyectará Look Back (título aún sin estreno confirmado en España), su adaptación en imagen real del manga de Tatsuki Fujimoto, que compitió en Venecia. Kore-eda leyó la obra durante la pandemia, con su actividad paralizada, y aquello le impulsó a volver a rodar. Siente que la mitad de los productores y actores que le apoyaron, hoy fallecidos, le observan como Kyomoto a Fujino. «Nunca es presión. Es aliento», asegura.
Pese al interés internacional por el cine japonés, el director advierte de que el anime acapara cerca del 70% de la taquilla en Japón y de que los minicines independientes cierran uno tras otro. «Cuando estos desaparezcan, ¿cómo se desarrollarán los próximos cineastas?», se pregunta el autor de Maborosi.
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