Una familia de la localidad de Matanzas vive momentos de angustia ante la sospecha de que uno de sus integrantes haya sido víctima de un engaño con una supuesta oferta de trabajo en el extranjero y terminado en una zona de conflicto en Rusia, sin que hasta el momento sus parientes sepan dónde está ni en qué condiciones se encuentra.
Se trata de José Miguel Antonio Garcia Gil de 37 años de edad, residente en el sector Los Ángeles, en Hato Mayor, Santiago,quien salió de República Dominicana tras recibir una propuesta para trabajar como mecánico soldador, pero cuya situación mantiene en desesperación a su esposa, sus dos hijos pequeños y sus hermanos.
La denuncia fue formulada por su hermana, Josélin Jiménez, quien asegura que perdieron la comunicación directa con él y teme que haya sido reclutado para participar en operaciones militares, pese a que, según afirma, nunca ha tenido experiencia como militar.
La principal señal de alarma surgió cuando, de acuerdo con su familiar, García Gil envió a su esposa una fotografía en la que aparece vestido con un uniforme militar ruso. Desde entonces, la familia teme que la oferta laboral que motivó su viaje no fuera lo que le habían prometido.
“Estamos destrozados. Nadie duerme y no sabemos dónde comunicarnos con él”, expresó Jiménez, al pedir la intervención urgente de las autoridades dominicanas para esclarecer el caso.
Viajó por trabajo y ahora temen por su vida
Según el relato de su hermana, García Gil salió del país el día 27 de julio y posteriormente abordó otro vuelo el día 30. Sin embargo, la familia no tiene claridad sobre todo el recorrido que realizó ni sobre las circunstancias en que habría llegado a su destino.
Jiménez explicó que su hermano estaba entusiasmado con la oportunidad laboral, pues le habían ofrecido desempeñarse como mecánico soldador, un oficio que conoce y en el que tiene experiencia.
Las sospechas aumentaron cuando intentaba comunicarse con él mediante videollamadas y no conseguía verlo directamente. Posteriormente, la familia recibió información que incrementó sus temores sobre su posible vinculación con actividades militares.
Aunque sus parientes sospechan que pudo ser engañado y llevado a Rusia para combatir, hasta el momento no se ha confirmado de manera independiente que haya sido reclutado por fuerzas militares ni que se encuentre en el frente de batalla.
Dos niños esperan por su padre
La situación mantiene en vilo a su esposa y a sus dos hijos, un niño de tres años y una niña de seis, quienes permanecen en República Dominicana sin tener certeza sobre el paradero del padre.
La familia, integrada por 12 hermanos, asegura que la incertidumbre ha alterado su vida cotidiana y que su mayor temor es recibir noticias de que García Gil haya resultado herido o perdido la vida.
“Él tiene su mujer y sus dos niños. Es un padre de familia y lo único que queremos es saber dónde está y que esté vivo”, manifestó Jiménez, quien pidió que el caso no quede en el olvido.
La denunciante también advirtió sobre los riesgos de aceptar ofertas laborales difundidas por internet sin verificar la identidad de los reclutadores, las condiciones del contrato y el destino real del trabajador.
Piden al presidente y al canciller que intervengan
Ante la falta de respuestas, Jiménez anunció que pretende trasladarse a Santo Domingo para gestionar una reunión con las autoridades competentes, incluido el Ministerio de Relaciones Exteriores, y solicitar asistencia para localizar a su hermano.
También pidió que el presidente de la República intervenga para que se investigue lo ocurrido y se establezca contacto con las autoridades que puedan aportar información sobre el dominicano.
La familia insiste en que García Gil salió del país con la expectativa de conseguir un empleo, no de incorporarse a una guerra, y reclama que se investigue si detrás de la oferta laboral pudo operar un mecanismo de captación engañosa.
El caso plantea una pregunta urgente: ¿qué ocurrió con el dominicano que viajó por una supuesta oportunidad de trabajo y cuya familia ahora teme que esté en medio de una guerra?
Mientras esperan respuestas oficiales, sus familiares mantienen el llamado de auxilio y piden que se agoten las gestiones necesarias para determinar su paradero y garantizar su integridad.
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