La salud de los españoles muestra señales de deterioro que van más allá de las enfermedades físicas. La depresión gana terreno y los problemas crónicos afectan a una parte cada vez mayor de la población. En 2025, el 16,2% de los ciudadanos de 15 años o más presentaba un cuadro depresivo, frente al 14,6% registrado en 2023. Los datos de la Encuesta de Salud de España, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), dibujan un escenario en el que el bienestar emocional y la percepción de la propia salud se enfrentan a nuevos desafíos.
El incremento de 1,6 puntos porcentuales en apenas dos años sitúa la salud mental entre las cuestiones que requieren atención. Aunque la sintomatología depresiva no tiene la misma intensidad en todos los casos, su extensión pone de relieve la importancia de detectar los problemas a tiempo y facilitar el acceso a la atención sanitaria.
La encuesta distingue entre los cuadros depresivos severos y otros tipos de sintomatología. Los primeros afectaron al 7,2% de la población en 2025, una proporción que descendió 0,8 puntos respecto a 2023. En cambio, los demás cuadros depresivos aumentaron 2,5 puntos. Esta evolución refleja una realidad compleja: mientras disminuye el peso de las manifestaciones más graves, crece la presencia de otros síntomas depresivos entre la población.
El impacto tampoco se limita a la salud mental. La estadística del INE revela un aumento significativo de las enfermedades crónicas y un retroceso en la valoración positiva del estado de salud. Se trata de indicadores distintos, pero su evolución conjunta invita a observar la salud pública desde una perspectiva más amplia, que tenga en cuenta tanto las dolencias físicas como el bienestar psicológico.
En 2025, el 68,3% de los mayores de 15 años consideraba que su salud era buena o muy buena. Dos años antes, esa proporción era 5,8 puntos superior. La percepción de la salud, por tanto, también empeora, en paralelo al incremento de los problemas crónicos y de los cuadros depresivos.
Las mujeres declaran más problemas de salud
Las diferencias entre hombres y mujeres constituyen otro de los aspectos relevantes de la encuesta. El 73,6% de los hombres valoraba positivamente su estado de salud en 2025, frente al 63,1% de las mujeres. Además, el descenso respecto a 2023 fue más pronunciado entre ellas: 7,1 puntos, frente a los 4,4 puntos registrados entre los hombres.
La misma desigualdad aparece en las enfermedades crónicas. El 70,9% de las mujeres declaraba padecer algún problema de salud de este tipo, frente al 61,4% de los hombres. Estos resultados describen diferencias en la salud percibida y en los problemas declarados, aunque por sí solos no permiten establecer sus causas.
La edad también influye en el panorama general. La percepción positiva de la salud disminuyó en prácticamente todos los grupos de edad, con la excepción de las personas de 85 años o más. Por otra parte, el mayor incremento de los problemas depresivos entre 2023 y 2025 se produjo en la población de 65 años o más: la proporción pasó del 9% al 12,2%.
Este último dato pone el foco en la salud emocional durante el envejecimiento. La jubilación, los cambios en las relaciones sociales, la pérdida de seres queridos o la aparición de limitaciones físicas pueden afectar al bienestar psicológico, aunque la encuesta no identifica cuáles de estos factores explican el aumento observado.
Dos de cada tres españoles conviven con problemas crónicos
El deterioro de la salud percibida coincide con un crecimiento de las enfermedades de larga duración. Según el INE, el 66,2% de la población de 15 años o más declaraba padecer alguna enfermedad o problema de salud crónico en 2025. En 2023, el porcentaje era del 57,7%, lo que supone un aumento de 8,5 puntos porcentuales.
Entre las dolencias más frecuentes figuran el colesterol alto, que afecta al 21,1% de la población, la tensión arterial elevada, con un 20%, y el dolor lumbar crónico, que alcanza al 17,8%.
También destacan algunos incrementos registrados en apenas dos años. La prevalencia declarada de alergia crónica subió 5,3 puntos; la de colesterol alto, 3,1 puntos, y la de los problemas relacionados con la menopausia, 2,3 puntos.
La coexistencia de enfermedades crónicas y síntomas depresivos plantea un desafío para la atención sanitaria. Los problemas físicos persistentes pueden repercutir en la vida cotidiana y en el bienestar emocional, mientras que la depresión puede dificultar el descanso, la actividad diaria y el cuidado personal. Sin embargo, los datos generales de la encuesta no demuestran por sí mismos una relación causal entre ambos fenómenos.
La salud mental también preocupa entre los mayores
Los síntomas depresivos no son exclusivos de la población adulta. Entre los menores de 15 años, los problemas crónicos más frecuentes en 2025 fueron la alergia crónica, con un 9,6%; el asma, con un 4,6%, y los trastornos de la conducta, con un 3,5%.
La presencia de problemas depresivos desde edades tempranas refuerza la necesidad de prestar atención al bienestar emocional durante las distintas etapas de la vida. La detección precoz, el acompañamiento familiar y educativo y el acceso a profesionales cualificados son elementos importantes para identificar situaciones que necesitan valoración especializada.
Las cifras del INE no permiten concluir que toda persona con síntomas depresivos tenga un diagnóstico clínico de depresión. Sí muestran, no obstante, que los problemas relacionados con el estado de ánimo tienen un peso considerable en la población y que su evolución merece seguimiento.
El principal desafío consiste en evitar que el malestar emocional quede relegado frente a otras dolencias. El aumento de los cuadros depresivos, la extensión de las enfermedades crónicas y la caída de la percepción positiva de la salud configuran una señal de alerta para el sistema sanitario. Detrás de los porcentajes hay personas cuya calidad de vida puede verse afectada y que necesitan respuestas adaptadas a la gravedad y las características de cada situación. @mundiario
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