Bajo el argumento de que todo era una broma, una adolescente de 13 años asegura que fue llevada al baño de su escuela, donde varias compañeras presuntamente la atacaron a golpes, en un episodio de violencia ocurrido la tarde del viernes 9 de octubre en el centro educativo Ana Gloria de la Cruz Estrella, ubicado en la avenida 27 de Febrero, en Santiago.
La agresión quedó captada en un video que circula en las redes sociales y ha provocado indignación por la violencia ejercida contra la menor y la presencia de otros estudiantes que, en lugar de detener el ataque, observaban y grababan lo ocurrido.
En las imágenes se observa a una de las presuntas agresoras golpear repetidamente a la adolescente que cursa el primero de secularia en la cabeza y el rostro, hasta derribarla al suelo, mientras le vocifera insultos.
En medio de la escena se escuchan voces que advierten: «ella la va a matar» y «suéltala».
La víctima, cuya identidad se reserva por tratarse de una menor de edad, relató que todo comenzó durante el primer recreo, cuando una estudiante de 15 años le preguntó cuándo se enfrentarían. Según su testimonio, la joven posteriormente le habría hecho creer que hablaba en tono de broma.
Durante el recreo de la tarde, otra estudiante, de 12 años, volvió a plantearle el encuentro y le propuso acudir al baño. La adolescente dijo que fue al lugar creyendo que no se trataba de una confrontación real, pero allí terminó siendo agredida por varias compañeras.
«Yo no quería pelear. Ella me había dicho que era relajando», explicó la menor al narrar cómo, según su versión, pasó de una aparente broma a una agresión física.
La adolescente afirmó desconocer las razones del ataque y negó haber tenido problemas con la estudiante señalada como principal agresora. Sostuvo que después del incidente esta habría alegado que la confrontación era real y que supuestamente existían diferencias entre ambas.
La menor también aseguró que no sería la primera vez que ocurren enfrentamientos de este tipo dentro del plantel y mencionó otros casos que, según su relato, habrían involucrado a estudiantes.
«Yo quiero justicia»: el dolor de una abuela
El caso ha golpeado emocionalmente a Marilyn Durán, abuela de la adolescente, quien aseguró que desde que conoció lo sucedido vive con angustia al imaginar que su nieta fue golpeada sin que ella pudiera acudir en su defensa.
«Yo no he tenido vida. No puedo dormir, no tengo deseos de comer. Saber que yo no pude estar ahí para ayudar a mi niña mientras le estaban dando golpes ha sido terrible para mí», expresó entre el dolor y la indignación.
Durán afirmó que ha criado a la menor como si fuera su propia hija y que antes de la agresión ya había recibido señales de que algo no marchaba bien en el entorno escolar.
Según relató, su nieta le había manifestado que quería salir del centro educativo porque otras estudiantes supuestamente la provocaban y ella no quería involucrarse en peleas.
La abuela dijo que incluso consideró acudir a las autoridades educativas para solicitar el traslado de la adolescente a otro liceo, pero que posteriormente entendió que la situación había sido atendida por la dirección del plantel.
Ahora, tras la difusión de las imágenes, exige que el caso no quede impune y que se investigue tanto la agresión como las circunstancias en que ocurrió.
«Yo lo que quiero es justicia, para que eso no se lo hagan a otra niña y ninguna otra tenga que pasar por lo que pasó ella», manifestó.
Familia lleva el caso ante la justicia
Los familiares de la adolescente acudieron hoy al Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes para proceder legalmente y reclamar que se investigue el incidente, se determinen las responsabilidades y se adopten medidas para proteger a la menor.
La agresión ha generado rechazo por haberse producido dentro de una institución educativa, un espacio llamado a garantizar la seguridad de los estudiantes, y por la aparente pasividad de quienes presenciaron la escena mientras la víctima recibía los golpes.
El caso también plantea interrogantes sobre las medidas preventivas y los protocolos de actuación del centro educativo ante posibles situaciones de acoso, amenazas y violencia entre estudiantes.
Hasta el momento, no se dispone de una versión oficial de la dirección de la escuela ni de las autoridades educativas sobre lo ocurrido o las medidas adoptadas.
Mientras la familia reclama justicia, queda pendiente esclarecer cómo se produjo la agresión, quiénes participaron y qué acciones se tomarán para evitar que otros estudiantes sean víctimas de hechos similares.




