Santo Domingo.-La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacó a República Dominicana como una de las excepciones de la región por su crecimiento económico y presentó la iniciativa Meta RD 2036 como un ejemplo de cómo un país puede convertir la capacidad transformadora en una hoja de ruta nacional.
El reconocimiento fue expresado por José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, durante el acto de la 41.ª sesión del organismo, en el que resaltó el desempeño de República Dominicana frente al bajo crecimiento que registra América Latina y el Caribe.
Salazar-Xirinachs señaló que República Dominicana lleva décadas creciendo por encima del promedio regional y destacó la reducción de la pobreza monetaria, al recordar que pasó de 25,8 % en 2019 a 14,6 % en el primer semestre de este año, de acuerdo con lo expuesto por el presidente Luis Abinader ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
También indicó que, tras el ajuste de 2025, la CEPAL proyecta para República Dominicana un crecimiento de 4,0 % en 2026, casi el doble del promedio regional.
Una meta de transformación
El secretario ejecutivo de la CEPAL destacó además la meta de República Dominicana de duplicar su economía para 2036, objetivo que requiere un crecimiento anual de 6 %.
“Eso es, precisamente, crecer para transformar”, afirmó.
Salazar-Xirinachs reconoció de manera especial la iniciativa Meta RD 2036, impulsada por el presidente Luis Abinader mediante el Decreto núm. 337-24.
Explicó que la propuesta plantea duplicar el Producto Interno Bruto real del país para 2036 mediante una segunda ola de reformas estructurales centradas en la productividad y el capital humano.
Selecciona un artículo
La iniciativa establece metas en áreas como pobreza, empleo formal, esperanza de vida, vivienda, acceso al agua, seguridad ciudadana y efectividad del Estado.
América Latina y el Caribe enfrentan un escenario marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas, la fragmentación del sistema multilateral y un bajo crecimiento económico que limita la capacidad de los países para impulsar las transformaciones que requieren sus sociedades.
La CEPAL también advierte sobre los efectos de la rivalidad entre potencias en la región.
La advertencia la hizo José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante el acto de la 41.ª sesión del organismo, donde planteó que la geopolítica entró de lleno en la agenda del desarrollo.
Explicó que la interdependencia económica, que durante años fue vista como una fuente de eficiencia y prosperidad compartida, ahora se utiliza cada vez más como instrumento de poder y de coerción.
En este nuevo escenario, señaló, la tecnología, la energía, los minerales, el comercio, la inversión y las cadenas de suministro ocupan un lugar central en la competencia entre países y la rivalidad entre potencias.
Salazar-Xirinachs sostuvo que estas condiciones tienen efectos concretos para América Latina y el Caribe, debido a que inciden en dónde se invierte, qué se produce, dónde se ubican las cadenas de valor, quién accede a determinadas tecnologías y bajo qué condiciones los países se relacionan con el resto del mundo.
El secretario ejecutivo de la CEPAL señaló que estos desafíos se suman a problemas estructurales que la región arrastra desde hace años. Identificó tres trampas del desarrollo: una baja capacidad para crecer, una alta desigualdad con baja movilidad y débil cohesión social, además de débiles capacidades institucionales y una gobernanza poco efectiva. Entre 2016 y 2025, la región creció alrededor de 1,3 % anual.
Tecnología
— DesafíosDurante el período de sesiones la CEPAL analiza tres transformaciones: la revolución digital y la inteligencia artificial, la integración regional y la macroeconomía. Dijo que el desafío no consiste en utilizar más esta tecnología.




