Digger no tuvo el recibimiento esperado en las salas de cine. La nueva película de Alejandro G. Iñárritu, protagonizada por Tom Cruise, debutó con apenas 8 millones de dólares en la taquilla estadounidense, una cifra que la convierte en el peor estreno del actor desde Lions for Lambs en 2007. Sin embargo, Cruise no parece arrepentido de haber participado en el proyecto y salió públicamente en defensa de la experiencia.
A través de una publicación en Instagram, el protagonista de Top Gun: Maverick aprovechó para agradecer a las personas que hicieron posible la cinta y dejó claro que, pese a los resultados comerciales, está satisfecho con el trabajo realizado.
“Estoy muy honrado de haber tenido la oportunidad de crear esta película junto a artistas tan talentosos”, escribió Cruise, quien también reconoció el esfuerzo y la dedicación de todo el equipo. El actor calificó la experiencia como inolvidable y aseguró sentirse “muy orgulloso” del resultado.
Crisis de Digger
La declaración llega después de que Digger registrara uno de los debuts más débiles de toda la carrera reciente de Cruise. La película se exhibe actualmente en alrededor de 3,300 salas, aunque su desempeño fue especialmente fuerte en algunas de las principales ciudades estadounidenses. AMC Lincoln Square, en Nueva York, consiguió la mejor recaudación individual para la producción.
La cinta representa una apuesta particularmente arriesgada dentro de la filmografía de Iñárritu. El director mexicano construyó una comedia satírica protagonizada por Cruise como Digger Rockwell, un multimillonario magnate petrolero, en una historia que busca combinar humor oscuro, crítica social y excesos propios de las grandes fortunas.
Iñárritu ha explicado que concibió la película pensando especialmente en las nuevas generaciones. De hecho, una parte importante de quienes acudieron a las primeras funciones pertenece al público joven: aproximadamente 60% de los espectadores tiene entre 18 y 34 años, mientras que más del 70% de la audiencia está conformada por hombres.




