Richard Linklater ha vuelto a demostrar que su relación con el tiempo no se parece a la de ningún otro cineasta. Durante su paso por el Festival de Cine de Zúrich, donde recibió un reconocimiento a su trayectoria, el director estadounidense ofreció una actualización sobre su proyecto más ambicioso y confirmó que dentro de unos meses retomará el rodaje.
Se trata de Merrily We Roll Along (título aún sin estreno confirmado en España), la adaptación cinematográfica del musical de Stephen Sondheim que protagonizan Paul Mescal, Beanie Feldstein y Ben Platt. La película se filma a lo largo de veinte años para que sus actores envejezcan de verdad, igual que los personajes de una historia que abarca varias décadas. "Mi informe de progreso es este: son nueve secciones en 20 años y en unos meses rodaremos la cuarta. Así que nos vemos en 2040", bromeó.
El cineasta reconoce que esta vez la experiencia es muy distinta a la de Boyhood (Momentos de una vida), que rodó durante 12 años prácticamente en el anonimato. Al tratarse de un musical de Sondheim, el proyecto tiene una enorme exposición pública, algo que le obliga a responder la misma pregunta una y otra vez. Además, admite que está tentando a la suerte con un rodaje tan prolongado, aunque insiste en que es la única manera de contar esta historia y en que hay que colaborar con el futuro.
Un musical sobre la amistad a largo plazo
Para Linklater, el atractivo del proyecto va más allá del reto técnico. Siempre ha hecho películas con mucha música, pero ahora disfruta dirigiendo un musical en toda regla, centrado además en la amistad duradera. Es un tema que conecta con su célebre trilogía iniciada con Antes del amanecer, en la que un solo día juntos acaba convirtiéndose en un amor para toda la vida para Jesse y Céline.
Precisamente sobre esa película, el director desmintió las declaraciones de Julie Delpy, quien aseguró haber cobrado una décima parte del salario de Ethan Hawke. "Eso no es cierto", afirmó. Linklater recordó que algunos productores pretendían contratarla por el mínimo al no tener experiencia en Estados Unidos, pero que él luchó para que ambos actores tuvieran sueldos similares. Según su versión, Delpy ganó algo menos que Hawke, aunque no mucho.
El actor que no convenció a Linklater en su primera audición
El cineasta también echó la vista atrás hacia Movida del 76, la película de 1993 con la que decidió crear estrellas en lugar de apostar por nombres consagrados. Entre ellas estaba Matthew McConaughey, que en un principio no le convenció. Lo veía demasiado pulcro: un chico de fraternidad de la Universidad de Texas, guapo, seguro de sí mismo y con un apretón de manos firme.
Sin embargo, durante la audición el actor le explicó que no era ese tipo de persona, pero que conocía a alguien así, y se metió de lleno en el personaje. Linklater imaginaba a un tipo oscuro y espeluznante, y McConaughey lo transformó en alguien inquietante pero encantador, pese a no haber actuado nunca en una película.
Para el director, la magia del cine está justo ahí, en ese momento alquímico en el que las palabras del guion se encuentran con el intérprete adecuado. "Es como ver una escultura cobrar vida", concluyó.




