Para quienes solo piensan en renos cuando llega diciembre, Brace Your Heart (título aún sin estreno confirmado en España) es un baño de realidad. El tercer largometraje de la cineasta sueca Amanda Kernell sigue a una joven pastora sami en la actualidad y se despoja de cualquier aire de cuento para mostrar el desgaste físico y económico de un oficio dominado por hombres.
La película retoma el camino abierto por Sameblod, la ópera prima con la que Kernell, de raíces sami por parte de padre, ganó en 2016 el premio a la mejor ópera prima en Venecia. Si aquella era un drama de época sobre la opresión colonial sueca, esta nueva obra es un testimonio de la resiliencia de la identidad sami, y en especial de la mujer, en pleno siglo XXI.
Tras su estreno mundial en la sección Platform del Festival de Toronto, donde recibió una mención especial del jurado, la cinta tuvo su estreno europeo en la sección oficial del Festival de San Sebastián. Ese doble paso por festivales demuestra su atractivo para un público de autor amplio, pese a su entorno remoto. Después de que Sameblod y Charter lograran una sólida distribución internacional, todo apunta a que esta seguirá el mismo camino.
Una pastora frente a la tradición
Como ocurrió con Lene Cecilia Sparrok en su debut, Kernell descubre ahora un nuevo talento en Elli Sara Valkeapää, también pastora de renos en la vida real. La actriz interpreta a Ejva, una joven de 20 años obligada a ocupar el lugar de su padre tras su muerte prematura. Al frente del negocio familiar, debe adaptarse a un trabajo que castiga el cuerpo y la mente, con momentos tan tensos como el de su moto de nieve hundiéndose en el agua helada.
Abrumada por las exigencias, Ejva busca un aliado en Heaika (Andte Gaup-Juuso), un pastor local que intenta conquistarla, aunque se siente más atraída por su primo Nejla (Vincent Niia), el hombre que la rescató del hielo. Lo que parece un triángulo amoroso convencional se transforma en un estudio de las distintas formas de masculinidad sami cuando el comportamiento de Heaika se vuelve tóxico. Mientras tanto, la comodidad de la vida urbana hace dudar a Ejva de si merece la pena sostener su legado.
Un retrato paciente de Sápmi
Aunque el guion puede resultar algo esquemático al canalizar problemas sociales en una historia individual, la película destaca por su contención. Valkeapää ofrece una interpretación sutil y expresiva, a menudo en primeros planos que muestran el impacto del clima en su rostro, con tiempo para sopesar decisiones de las que depende el futuro de su familia.
La directora de fotografía Sophia Olsson adopta un enfoque casi documental, sin recrearse en la espectacularidad del paisaje, mientras la banda sonora de Rebekka Karijord y Kristian Eidnes Andersen aporta un toque etéreo con pasajes a capela. Rodada con un reparto mayoritariamente no profesional en la región de Sápmi, la película ofrece una mirada detallada al modo de vida sami que supera las limitaciones de su guion.




