
Bogotá.– Ansiedad, insomnio, miedo a que vuelva a ocurrir y dificultades para recuperar la normalidad son algunas de las heridas invisibles que dejó el potente terremoto registrado en Colombia, donde miles de personas han buscado apoyo psicológico, muchas de ellas por primera vez.
«Mucha gente solamente quiere ser escuchada», explicó a EFE Nubia Villescas, decana del programa de Psicología de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, institución que activó una red gratuita de atención y contención emocional tras el terremoto y que ha movilizado a más de 1.100 profesionales, egresados y practicantes.
El terremoto del pasado 10 de agosto, de magnitud 7,4, dejó 331 personas fallecidas, daños estimados en 9.500 millones de dólares y cerca de 400.000 afectados. Muchos de ellos aún enfrentan las consecuencias emocionales de una tragedia que alteró sus rutinas, su sensación de seguridad y su forma de afrontar el día a día.
En este contexto, la red de atención ha recibido solicitudes de ayuda de unas 1.400 personas de diferentes edades, muchas de las cuales nunca habían acudido anteriormente a servicios de atención psicológica.
El coordinador de la brigada psicológica, Diego Sánchez, señaló que, aunque ha pasado más de un mes desde el terremoto, muchas personas continúan afectadas. Según explicó, las necesidades de atención han cambiado con el paso de las semanas, luego del impacto inicial provocado por la emergencia.



