El universo de Los Caballeros del Zodiaco (Saint Seiya) está construido sobre armaduras, poderes cósmicos y batallas mitológicas. Pero el conflicto que ahora afecta a su creador, Masami Kurumada, no pertenece al terreno de su característico sentido del honor y la caballería. El legendario mangaka japonés, de 72 años, compareció en rueda de prensa para confirmar que ha acudido al Tribunal de Distrito de Tokio tras descubrirse un colosal fraude financiero dentro de sus compañías, incluidas Kurumada Production.
La demanda civil va dirigida contra su exgerente de contabilidad y mánager, un colaborador de máxima confianza durante más de 15 años que, junto a otras seis personas, desvió ilícitamente fondos hacia empresas fantasma y cuentas de criptomonedas entre 2018 y 2024. El desfalco total asciende a 4.686 millones de yenes (unos 25,81 millones de euros / 29 millones de dólares); tras lograrse la restitución de 1.800 millones de yenes (unos 9,91 millones de euros), el autor reclama ahora una indemnización judicial de 2.886 millones de yenes (unos 15,90 millones de euros) por los daños pendientes. Este caso penal y civil, según el propio Kurumada, dejó las cuentas de su estudio en cero y puso en riesgo la continuidad de su carrera.
La demanda no se dirige únicamente contra el antiguo colaborador. Kurumada Production y otras dos sociedades vinculadas al autor sostienen que seis personas más participaron en el entramado, además de varias entidades corporativas. El principal acusado había sido durante años una figura de máxima confianza: primero trabajó como editor de Kurumada y posteriormente pasó a encargarse de su gestión, incluida la contabilidad y las negociaciones con empresas externas.
El caso resulta especialmente significativo por una razón: según la versión presentada por Kurumada y sus abogados, el presunto fraude no se habría limitado a sacar dinero de una cuenta. Se habría construido un sistema de control de la información y de las vías por las que entraban los ingresos del autor.
Según la demanda, las irregularidades se prolongaron aproximadamente entre 2018 y 2024. El exdirectivo tenía acceso a la contabilidad de tres compañías vinculadas a Kurumada y habría utilizado esa posición para ordenar transferencias no autorizadas hacia cuentas pertenecientes a sociedades bajo su control.
La pieza clave: sociedades que podían parecer legítimas
El segundo elemento de la estafa era todavía más crítico: el desvío directo de los ingresos procedentes de las regalías y derechos globales de explotación antes de que ingresaran a las cuentas legítimas de las tres empresas del autor. De acuerdo con la demanda, el exmánager aprovechó su rol como negociador externo para constituir en secreto una sociedad fantasma con una denominación camuflada que simulaba ser una filial oficial del estudio. Bajo este engaño, instruyó falsamente a socios comerciales clave de la industria del anime y los videojuegos para que transfirieran los pagos de las licencias a cuentas bancarias bajo su control exclusivo.
Esta maniobra, ejecutada de manera continuada entre 2018 y 2024, impidió que el dinero real llegara a manos del creador de Saint Seiya, ocultando el fraude hasta que una auditoría fiscal de las autoridades nacionales japonesas destapó el desfalco generalizado.
Ese mecanismo permite comprender la magnitud del problema. En un negocio basado en la propiedad intelectual, el activo fundamental no está necesariamente en una fábrica o en un almacén. Está en los contratos, las licencias, las regalías y los derechos que se explotan en distintos países. Saint Seiya continúa generando actividad comercial décadas después de su creación, especialmente mediante productos, merchandising y otras explotaciones de la franquicia.
El propio Kurumada explicó que no era consciente de la dimensión de los ingresos que estaban llegando a sus empresas. TV Asahi recogió sus declaraciones sobre el aumento de las cantidades procedentes de los negocios internacionales y, especialmente, de China.
En la comparecencia ante los medios de comunicación en el distrito de Kasumigaseki, Kurumada se mostró visiblemente afectado y decepcionado. "Cuando se descubrió, no me lo podía creer. Sentí una impotencia y una desolación profundas al ver que hay personas capaces de traicionar sin contemplaciones la confianza depositada en ellas por mero interés personal", confesó compungido. "La productora pudo haber quebrado y mi carrera como dibujante de manga podría haberse arruinado por completo".
La demanda sostiene además que determinadas operaciones internacionales y estructuras corporativas contribuyeron a dificultar el seguimiento del dinero. Es precisamente esa combinación —control de la información, acceso a las cuentas y capacidad para tratar directamente con los socios— la que habría permitido prolongar el supuesto fraude durante años.
El aislamiento de Kurumada: la otra mitad del mecanismo
Los representantes legales del célebre mangaka sostienen que el exmánager construyó de manera deliberada un bloqueo y aislamiento informativo absoluto en torno a Masami Kurumada. Según detalló la defensa de Kurumada Production ante el Tribunal de Distrito de Tokio, la estrategia del acusado consistía en convencer sistemáticamente a los socios comerciales de la industria del anime y los videojuegos de que el creador era una persona "sumamente difícil de tratar", erigiéndose a sí mismo como el intermediario corporativo exclusivo.
De esa manera, mientras el autor de Saint Seiya se concentraba en sus exigentes jornadas de dibujo y en el lanzamiento de obras como el manga Next Dimension, el exmánager asumía de forma opaca el control total de los contratos, la contabilidad y la recaudación de las regalías. Esta fórmula, que parecía óptima para optimizar los tiempos de producción del artista tras más de quince años de relación profesional, terminó concentrando un poder extraordinario debido a la aparente ausencia de auditorías independientes y controles financieros cruzados dentro del estudio.
En este contexto, la auditoría interna y la auditoría forense determinaron, según la demanda, que parte de los 4.686 millones de yenes desviados terminó en inversiones de criptoactivos y en gastos suntuarios en clubes nocturnos de lujo. El dato introduce una característica habitual de los delitos de cuello blanco: el uso de fondos ilícitos para la especulación financiera de alta volatilidad y la financiación de un alto nivel de vida personal. Sin embargo, el destino del dinero no explica por sí solo la mecánica del fraude.
La cuestión fundamental es cómo pudo desaparecer una cantidad equivalente a unos 29 millones de dólares durante seis años consecutivos sin levantar sospechas. La respuesta radica en que el exmánager contaba con su "confianza ciega", y que, valiéndose de su rol dual como administrador y jefe de contabilidad, alteraba los balances financieros y emitía informes falsificados a las tres empresas del autor
⚠️Kurumada se dio cuenta de esto en 2024 (el robo perduró durante un periodo de 6 años a partir de 2018 según se cita en la noticia), lo cual explicaría por qué canceló el evento para conmemorar su 50º anivesario como mangaka en ese año.#saintseiya #masamikurumada #車田正美… https://t.co/ArXhylHo7A
— Grupo Next Dimension (@GNextDimension) September 2, 2026
Paradójicamente, el descubrimiento del fraude no comenzó con una auditoría o denuncia interna, sino con una inspección de la Oficina Nacional de Impuestos de Tokio en febrero de 2024. Para entonces, la situación financiera de las empresas del autor estaba completamente comprometida debido a la sustracción continuada de 4.686 millones de yenes. Según reportó la cadena nipona TV Asahi, el propio Kurumada relató en conferencia de prensa que la cuenta bancaria de la compañía había quedado prácticamente en cero, enfrentando un riesgo inminente de quiebra técnica.
El creador de Saint Seiya llegó a confesar con profunda frustración que "en mis más de 50 años de carrera, nunca me había encontrado con un hombre tan malo en el mundo del anime y el manga", tras descubrir que su hombre de confianza lo había dejado sin liquidez para operar, obligándolo a emprender una demanda civil ante contra un entramado de 11 personas para intentar salvar su legado. Esto incluye al exmánager principal, a siete personas de su entorno directo (incluidos familiares y conocidos que colaboraron en el desvío) y a cuatro empresas fachada utilizadas para triangular el dinero robado.
Durante la auditoría forense posterior, el exmánager admitió formalmente ante Kurumada que había desviado de forma ilícita los fondos de las tres empresas del autor. No obstante, según consta en la demanda civil, el acusado intentó justificar el fraude alegando de forma inverosímil que operaba de ese modo "buscando el beneficio financiero y el rendimiento del propio artista" a través de sus inversiones especulativas.
Esta polémica declaración no ha frenado el proceso legal; de hecho, tras lograrse la restitución de 1.800 millones de yenes —devueltos directamente por el propio acusado y su entorno familiar en un intento de aminorar las consecuencias legales—, el creador de Saint Seiya exige ahora ante la justicia civil de Tokio el pago inmediato de los 2.886 millones de yenes restantes en concepto de daños y perjuicios, mientras las autoridades competentes avanzan en la vía penal por malversación agravada.
La exposición pública del caso supone además un golpe para una de las figuras más reconocibles del manga japonés. Kurumada ha declarado que se sintió traicionado y que inicialmente no podía creer lo ocurrido. También ha señalado que la situación llegó a poner en peligro la continuidad de su productora y su propia carrera artística.
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