Ginebra.– ONU recuerda a trabajadores humanitarios asesinados durante el ejercicio de sus funciones con una ceremonia realizada este miércoles en su sede europea de Ginebra, en ocasión del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria y a 23 años del atentado contra el complejo de Naciones Unidas en Bagdad, Irak.
El acto rindió tributo a las 22 personas que perdieron la vida en el ataque con bomba perpetrado el 19 de agosto de 2003 contra las instalaciones de la organización internacional en la capital iraquí. La fecha se convirtió posteriormente en una jornada para reconocer a quienes desarrollan labores de asistencia en zonas afectadas por guerras, desplazamientos y otras crisis.
Como parte de la conmemoración, las banderas de Naciones Unidas fueron colocadas a media asta en las sedes de Ginebra y Nueva York, así como en otras oficinas de la organización alrededor del mundo, en memoria de los trabajadores fallecidos mientras realizaban labores humanitarias.
En Ginebra, funcionarios de la ONU, representantes diplomáticos y familiares de las víctimas participaron en una ceremonia junto a los restos de una bandera de Naciones Unidas recuperada de los escombros del atentado de Bagdad. Los asistentes encendieron velas y depositaron flores ante las placas que contienen los nombres de las personas fallecidas.
Entre quienes murieron en el ataque de 2003 se encontraba el brasileño Sergio Vieira de Mello, quien en ese momento ocupaba el cargo de alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y también ejercía como representante especial de la ONU para Irak.
Durante la ceremonia se recordó la trayectoria de Vieira de Mello y el trabajo desarrollado durante su carrera en distintas zonas de conflicto. El alto comisionado de la ONU para los refugiados, el iraquí Barham Salih, señaló que tenía previsto reunirse con él pocos días después del atentado, encuentro que no llegó a producirse.




