Antes de que Sylvester Stallone se convirtiera en una de las grandes estrellas de Hollywood, hubo un compañero que estuvo a su lado durante los momentos más difíciles de su vida: Butkus, su perro de raza bullmastiff. Su historia parece sacada de una película, pues el actor tuvo que venderlo por apenas 40 dólares cuando atravesaba una complicada situación económica, pero años después hizo todo lo posible para recuperarlo.
Butkus acompañó a Stallone durante sus primeros años en Nueva York, cuando el actor todavía buscaba una oportunidad en la industria cinematográfica. En aquella época, ambos vivían con muy pocos recursos y el perro representaba una de sus principales fuentes de compañía. El propio Stallone recordó que era su mejor amigo y confidente, especialmente durante una etapa en la que recibía constantes rechazos profesionales.
En 1975, la situación económica del actor llegó a un punto crítico. Sin dinero suficiente para mantenerse y alimentar a su mascota, decidió vender a Butkus por 40 dólares a un hombre al que encontró frente a una tienda de licores. Stallone recordó posteriormente que se marchó llorando, pues separarse de su compañero fue una de las decisiones más dolorosas que tuvo que tomar.
El destino de ambos cambió cuando Stallone escribió el guion de Rocky. Después de recibir una oferta por su historia, el actor decidió buscar al hombre que había comprado a su perro para intentar recuperarlo. Sin embargo, el nuevo propietario sabía cuánto deseaba reencontrarse con Butkus y le pidió 15 mil dólares. Stallone aceptó pagar la cantidad y logró llevarse nuevamente a su mejor amigo.
El reencuentro también tuvo un lugar especial en la pantalla grande. Cuando comenzó la producción de Rocky (1976), Stallone consiguió que Butkus participara en la película como la mascota de Rocky Balboa. El perro volvió a aparecer en Rocky II (1979), por lo que su presencia quedó ligada a los primeros capítulos de una de las franquicias deportivas más reconocidas del cine.
Butkus falleció en 1981, pero su historia continúa siendo recordada por los seguidores del actor. En 2017, Stallone compartió fotografías de su antiguo compañero en redes sociales y escribió sobre la importancia que tuvo durante los años en los que todavía intentaba abrirse camino en Hollywood.
Ahora, la historia de este bullmastiff vuelve a cobrar relevancia con I Play Rocky, la película biográfica que retrata los obstáculos que enfrentó Stallone para llevar su emblemático guion a la pantalla. La producción también recrea la relación del actor con Butkus, recordando que detrás del éxito de Rocky Balboa existió una historia de amistad, dificultades económicas y un reencuentro que costó 15 mil dólares. .
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