El director Kevin Lewis, conocido por Willy’s Wonderland, estrena este 30 de octubre en los cines de Estados Unidos una película que intenta unir dos géneros difíciles de combinar: el terror y la comedia navideña. Se trata de Christmas at the Kringles (título aún sin estreno confirmado en España), una propuesta que, según la crítica de Variety, fracasa en ambos frentes al resultar cínica con la Navidad y carente de gracia.
Lo más desconcertante es que el reparto está repleto de cómicos de probada experiencia. Al frente figuran Ron Livingston y Rachel Bilson, acompañados por Thomas Lennon, Arden Myrin, Rob Riggle, Donald Faison y David Wain. Aun así, la película, escrita por Zack Imbrogno, ofrece un resultado tan insípido como el turrón olvidado de las fiestas del año pasado.
Livingston interpreta a Mark Severson, un corredor de bolsa adicto al trabajo que se muda a un pequeño pueblo con su esposa Julie (Bilson) y su hijo Bobby (Jack Jewkes) para intentar salvar a la familia. Llegan una semana antes de Navidad y allí conocen a los Kringle, unos vecinos que celebran estas fiestas durante todo el año. Tras una cena de Nochebuena en su casa, Mark deja de lado su escepticismo y, para su sorpresa, se lo pasa en grande.
Unos vecinos que esconden algo
Dos meses después, Mark vuelve a estar absorto en el trabajo. Cuando Carol (Myrin) invita a Julie y Bobby a cenar, su vecino Daryl (Faison) le advierte de que los Kringle no son lo que aparentan. Junto a un Papá Noel de centro comercial (Riggle), que ya los había identificado como unos maníacos peligrosos, ambos deciden entrar en la casa para rescatar a la familia.
Para Variety, la película parece ensamblada con fragmentos de títulos mucho mejores, con la esperanza de que improvisadores como Lennon y Riggle le den coherencia. El montaje de Ryan Leibert resulta inconexo desde la escena inicial, y un Mark sin apenas matices hace difícil entender por qué Julie lucha por reavivar la relación. La crítica sugiere incluso que Vince Vaughn, compañero de Livingston en Swingers, habría encajado mejor en el papel.
Un reparto que no logra salvar la película
Lennon y Myrin interpretan a los Kringle con un fervor casi sectario, al estilo del engreído personaje de Adam Scott en Hermanos por pelotas, aunque pierden capacidad de amenaza cuando el peligro aumenta. Riggle cumple con un registro que ya ha repetido muchas veces, mientras que Faison, estrella de Scrubs, aporta la incredulidad más divertida en el asalto final a la casa.
Lewis intenta dinamizar la historia con montajes rápidos al estilo de Edgar Wright, pero el resultado no consigue ser significativo ni entretenido. La explicación del comportamiento de los Kringle carece de sentido y deja preguntas sin respuesta, como por qué los vecinos no acuden a la policía ante las supuestas desapariciones relacionadas con la familia.
La reseña concluye que la cinta es como una caja envuelta para regalo sin nada dentro: visualmente desagradable, poco original y con interpretaciones insípidas de personajes que no despiertan ningún interés. Ni siquiera los aficionados al terror, habitualmente indulgentes con este tipo de propuestas, encontrarán en ella la alegría que sus protagonistas dicen defender.
movil.jpg)



