La novena edición del Festival de Cine de El Gouna, que se celebra del 15 al 23 de octubre a orillas del mar Rojo, ha querido rendir homenaje al pasado de Mona Zaki, pero la estrella egipcia tiene la mirada puesta en todo lo que aún le queda por hacer. La actriz recibió el Premio a la Trayectoria en la ceremonia de apertura con más de tres décadas de carrera a sus espaldas y sin haber cumplido todavía los 50 años.
En una conversación con Variety, Zaki describió su trayectoria no como una obra terminada, sino como un proceso continuo de reinvención que la ha obligado a desprenderse una y otra vez de lo que el público esperaba de ella. «Me aburro fácilmente de mí misma», confesó. Entre las lecciones aprendidas destaca dos: saber decir que no y atreverse a expresar sus emociones, algo que, según explica, le enseñó la propia actuación. «Parte de tu sanación consiste en expresar lo que sientes», reflexionó.
Adiós a la chica de al lado
Zaki empezó muy joven en el teatro, pasó después a la televisión y finalmente dio el salto al cine. Desde sus inicios quedó asociada a la imagen de la chica de al lado, un molde que cada vez chocaba más con la mujer en la que se estaba convirtiendo y con los personajes que quería explorar. «Empecé a sentir que siempre hacía lo mismo en cada proyecto. Necesitaba un cambio», recuerda.
El punto de inflexión llegó en 2009 con Mujeres de El Cairo, el drama de Yousry Nasrallah escrito por el fallecido Wahid Hamed, en el que dio vida a una presentadora de televisión cuyo programa aborda las experiencias de las mujeres egipcias con el amor, la salud y las expectativas sociales. El cambio de registro provocó una fuerte reacción negativa del público, pero Hamed la animó a defender una decisión tomada por amor a su oficio.
Aquella experiencia marcó el inicio de una lucha que todavía mantiene: encontrar papeles que permitan a las mujeres tratar temas que el cine egipcio ha considerado tabú. «Puede ser muy difícil encontrar un guion que me aporte algo», admite. La actriz lamenta, además, la brecha entre el talento de sus compañeras y las oportunidades que reciben, y reivindica su derecho a no repetirse. «El arte se trata de libertad, de cambio, de ensayo y error», defiende.
El reto de convertirse en Umm Kulthum
Para cada personaje, Zaki trabaja con un entrenador de actuación y construye una vida que va más allá del guion, imaginando incluso su infancia. Ese método se puso a prueba con El Sett (título aún sin estreno confirmado en España), la película biográfica de Marwan Hamed sobre Umm Kulthum, una de las figuras más veneradas del mundo árabe. La actriz realizó una investigación exhaustiva y escuchó una y otra vez una rara entrevista radiofónica de dos horas con la cantante.
El personaje la acompañó mucho después del rodaje. «Salí del proyecto sintiéndome como una mujer de 70 años», asegura. Tanto que, según cuenta, durante un tiempo le costó reconocerse frente al espejo. «Creo que mi cara cambió por completo después de eso», añade.
Hoy, cuando le preguntan qué busca en un nuevo papel, no lo duda: «Realidad. Honestidad. Eso me conquistaría».
movil.jpg)



