La ONU pidió este lunes un calendario electoral «realista» en Haití y advirtió de que establecer nuevas fechas sin evaluar su viabilidad «no hará más que erosionar la confianza de la población y la credibilidad de las instituciones», en un país donde la violencia de las pandillas ha desplazado a casi 1,5 millones de personas.
«Las pandillas armadas siguen desafiando la autoridad del Estado e infligiendo violencia a la población», denunció el representante especial de la ONU para Haití, Carlos Ruiz Massieu, en una sesión del Consejo de Seguridad.
La Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) documentó entre julio y septiembre más de mil muertos, incluidos más de 650 individuos identificados como miembros de pandillas, y más de un centenar de víctimas de secuestros.
La violencia sexual continúa extendida y los grupos de autodefensa siguen expandiéndose, según los datos del diplomático mexicano.
En los últimos tres meses, más de 17.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares, elevando el total de desplazados internos a casi 1,5 millones, incluidos más de 740.000 niños, alertó Ruiz Massieu.
Además, dijo que la economía haitiana se contraerá por séptimo año consecutivo en 2026 y que el plan de respuesta humanitaria cuenta con menos de la mitad de la financiación necesaria.
Asimismo, destacó que más de 35 partidos y agrupaciones políticas y más de 3.500 candidatos se han registrado para las elecciones. El calendario está en revisión tras la ampliación hasta el 31 de octubre del plazo de inscripción de candidaturas.
«La prioridad está clara: la adopción de un calendario electoral creíble y realista», afirmó Ruiz Massieu.
La primera vuelta estaba prevista para el 13 de diciembre y la segunda para el 21 de febrero de 2027, pero el Consejo Electoral Provisional aún no ha anunciado nuevas fechas.
«Las operaciones de seguridad por sí solas no pueden lograr una estabilización duradera», agregó el diplomático, que también pidió que se complete «sin demora» el despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), cuyo mandato fue prorrogado por el Consejo hasta el 31 de marzo de 2027.
Violencia y degradación ambiental
Por su parte, Grecia y otros siete países del Consejo reclamaron integrar los riesgos climáticos en la respuesta a la crisis haitiana, advirtiendo de que la degradación ambiental y la violencia de las pandillas se refuerzan mutuamente.
«La crisis de Haití demuestra que el clima, la paz y la seguridad son inseparables», dijo la representante permanente griega, Aglaia Balta, en nombre también de Colombia, Dinamarca, Francia, Letonia, Liberia, Panamá y el Reino Unido.
Los ocho países señalaron que el 96 % de la población está «expuesta a riesgos climáticos» y pidieron coordinar la acción de la BINUH y la GSF para mejorar el acceso humanitario.
Balta advirtió de que las inundaciones, las sequías y los deslizamientos «agravan los desplazamientos y las tensiones sociales».
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