El director egipcio Mohammed Hammad ha vuelto a ponerse detrás de la cámara con Safe Exit (título aún sin estreno confirmado en España), un thriller psicológico que llega al Festival de Cine de El Gouna tras su paso por la sección Panorama de la Berlinale 2026. Antes, el proyecto ya había recibido el Premio Atlas de Postproducción en los Talleres Atlas 2025 del Festival de Cine de Marrakech.
La película es la esperada continuación de Withered Green, su debut, que se presentó en el Festival de Locarno de 2016 y le valió el premio al mejor director en el Festival de Dubái. En conversación con Variety, el cineasta repasa las dificultades de sacar adelante su segundo largometraje y la emoción de proyectarlo por fin en su país.
Una película nacida tras un portazo
Antes de Safe Exit, Hammad dedicó cuatro años a Bullets & Bread, una road movie cuyo guion fue premiado en 2020 por el Red Sea Lodge. Sin embargo, cuando ya buscaba localizaciones, la censura rechazó el proyecto. El golpe lo dejó sin poder escribir durante un tiempo, hasta que el veterano director Daoud Abdel Sayed lo animó a empezar de nuevo. Un mes después arrancó con el guion de Safe Exit, que tardó cerca de un año en completar.
La producción se financió íntegramente con fondos propios a través de una nueva compañía, Pariedolia Productions, porque muchos estudios egipcios evitan este tipo de historias. Incluso conseguir los permisos de rodaje resultó complicado. Junto a la productora Kholoud Saad, sumó como coproductores a la tunecina Dora Bouchoucha y a Ibrahim El-Battout, uno de los pioneros del cine independiente egipcio, que acompañó al equipo durante todo el rodaje.
Hammad defiende que necesita libertad como cineasta para elegir sus temas. Tras largas conversaciones con la oficina de censura, la película ha obtenido permiso para proyectarse en festivales egipcios, y El Gouna se ha convertido en su estreno nacional.
Tres personajes al margen de la sociedad
La historia gira en torno a Samaan, un joven copto con estrés postraumático crónico desde que el ISIS asesinó a su padre en Libia; Fatimah, una mujer musulmana sin hogar, analfabeta e indocumentada, y Abdullah, un terrorista islámico. Hammad asegura que adora a Samaan y Fatimah por su pureza, y recuerda que en Egipto viven unos 15 millones de cristianos coptos.
Para dar vida a esos personajes, el director ensayó durante nueve meses con Marwan Waleed y Noha Foad. Primero los hizo pasear por el centro de El Cairo y tomar café juntos para que forjaran una amistad, y los dos últimos meses de ensayos tuvieron lugar en las localizaciones reales del rodaje.
En lo visual, Hammad repite con el director de fotografía Mohammed El Sharqawy y apuesta por una estética cruda y natural, aunque con escenas más coloridas ligadas a Fatimah. Pese a la dureza del relato, el cineasta reivindica el alivio cómico y sostiene que, aunque el cine aborde temas delicados, sigue siendo importante entretener al público.




