Ante los hechos de violencia que involucran a jóvenes en la República Dominicana, el obispo auxiliar monseñor Andrés Amauri Rosario Henríquez hizo un llamado urgente a las familias, las autoridades y la sociedad para frenar esta problemática y evitar que más vidas sigan en peligro.
El religioso lamentó los recientes episodios violentos registrados en el país y advirtió que enfrentar estos conflictos con agresiones y represalias solo profundiza el problema. Por ello, consideró impostergable fortalecer la educación en valores, la orientación familiar y el acompañamiento de adolescentes y jóvenes.
«La violencia con violencia trae más violencia», enfatizó el prelado, al insistir en que la defensa de la vida y el respeto a los demás deben prevalecer frente a cualquier situación de confrontación.
Monseñor Rosario Henríquez sostuvo que la responsabilidad de prevenir estos hechos no puede recaer únicamente en las autoridades, sino que también exige una participación activa de los padres, quienes desempeñan un papel fundamental en la formación del carácter y la conducta de sus hijos.
Asimismo, exhortó a las instituciones responsables de garantizar la justicia y la seguridad ciudadana a redoblar sus esfuerzos para preservar la vida y contribuir a una convivencia pacífica.
El obispo auxiliar reconoció que transformar conductas y formar a las nuevas generaciones requiere dedicación y constancia, pero advirtió que estas dificultades no deben convertirse en una excusa para abandonar la orientación de quienes necesitan acompañamiento.
Finalmente, insistió en que la prevención de la violencia comienza en la familia, pero requiere el compromiso de toda la sociedad, mediante la formación en valores, el respeto mutuo y la promoción de una cultura de paz que impida que los conflictos terminen en tragedias.



