Los pueblos indígenas no son pobres por naturaleza, sino que su situación de pobreza responde a siete factores estructurales interrelacionados, que van desde la invisibilidad estadística y el despojo de tierras hasta las presiones derivadas del cambio climático y los proyectos de transición energética ejecutados sin su consentimiento.
El documento, titulado «El White/Te Oranga Paper sobre los Pueblos Indígenas. Superando la transformación rural no inclusiva», fue presentado durante el foro Global Hub on Indigenous Peoples and Food Systems, celebrado en el marco del Foro Mundial de la Alimentación.
Según explicó la FAO en un comunicado, «Te Oranga» es una expresión maorí que significa salud, bienestar y florecimiento, conceptos vinculados con la tierra, la cultura y la comunidad.
En la elaboración del informe, también denominado Libro blanco del Bienestar de los Pueblos Indígenas, participaron especialistas indígenas y no indígenas.
Pueblos indígenas y pobreza
El estudio identifica siete factores estructurales de pobreza y exclusión que, según la organización, son señalados de manera recurrente por líderes indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo.
El informe indica que 476 millones de personas indígenas viven en más de 90 países, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) correspondientes a 2020.
Sin embargo, la cifra fue calculada a partir de información disponible de solo 58 países, por lo que la FAO advierte que la población indígena mundial podría ser mayor.
Esta segunda edición del estudio, cuya primera versión se publicó en 2021, presenta un diagnóstico científico orientado a identificar soluciones que puedan aplicar los países donde habitan estas comunidades.
«Las recomendaciones no son nuevas», señala la FAO, al destacar que el documento reúne demandas planteadas durante décadas por los pueblos indígenas.
Según la organización, el principal obstáculo no radica en la ausencia de propuestas, sino en su falta de implementación.
Siete causas de exclusión
El informe identifica los siguientes factores estructurales que contribuyen a perpetuar la pobreza y la exclusión de los pueblos indígenas:
- La invisibilidad forzada.
- La invisibilidad estadística.
- El despojo de tierras y territorios.
- La negación de los derechos colectivos y de la gobernanza consuetudinaria.
- La erosión de los sistemas alimentarios y de conocimiento.
- Las injusticias ecológicas y asociadas con la transición energética.
- La injusticia judicial.
El documento también introduce el concepto de «cristalización», utilizado para explicar cómo determinadas formas de discriminación anteriores a la formación de los Estados modernos permanecieron incorporadas en sus instituciones y marcos legales.
La FAO sostiene que esta situación contribuye a reproducir desigualdades históricas que afectan el ejercicio de los derechos colectivos.
Pueblos indígenas y territorio
El estudio advierte que la crisis climática, las políticas de conservación y los proyectos de transición energética pueden generar nuevas formas de despojo territorial cuando se desarrollan sin el consentimiento de las comunidades indígenas.
En ese sentido, plantea que las políticas públicas deben evaluar la pobreza desde las propias concepciones de bienestar de estos pueblos y no únicamente a partir de sus ingresos económicos.
Este enfoque, según el documento, implica reconocer a las comunidades como titulares de derechos, en lugar de considerarlas exclusivamente beneficiarias de programas de asistencia.
Entre las medidas propuestas figura incorporar la autoidentificación indígena en los censos nacionales, respetar la soberanía de sus datos y garantizar la seguridad jurídica de sus tierras y territorios.
También recomienda que las comunidades puedan planificar el uso de sus territorios y que sus propias estructuras de gobierno tengan control sobre los fondos públicos destinados a ellas.
Asimismo, propone adaptar los sistemas sanitarios y alimentarios a las particularidades culturales de estas poblaciones, incluidos servicios como los comedores escolares.
En materia ambiental y energética, el informe insiste en respetar los mecanismos de consulta y el consentimiento libre, previo e informado para los proyectos de energías renovables, así como evitar desplazamientos vinculados con la creación de áreas protegidas.
Bienestar y derechos colectivos
El autor principal del informe, el español Yon Fernandez-de-Larrinoa, jefe del equipo de Poblaciones Indígenas de la FAO, destacó la necesidad de comprender las concepciones de bienestar de estas comunidades antes de diseñar políticas públicas.
«Para tener políticas públicas eficaces que apoyen a los Pueblos Indígenas y los saquen de la pobreza, es fundamental comprender primero cuáles son sus nociones de bienestar», afirmó.
Por su parte, Carol Zavaleta-Cortijo, investigadora quechua de Perú, vinculada a la Universidad Peruana Cayetano Heredia y coautora del documento, subrayó que el informe propone una perspectiva centrada en los derechos.
«Te Oranga es importante porque no habla del dinero como la salida de la pobreza. Habla de derechos. No habla de vulnerabilidad. Habla de adaptación constante, resiliencia y determinación», expresó.
El estudio es resultado de un trabajo colectivo del Global-Hub sobre los Sistemas Alimentarios y de Conocimiento de los Pueblos Indígenas, una plataforma internacional que reúne a 40 instituciones miembros y cuatro redes internacionales de investigación.
Entre sus integrantes figuran universidades y organizaciones indígenas que promueven el reconocimiento de los conocimientos tradicionales en igualdad de condiciones con la investigación académica.
El documento busca contribuir al desarrollo de políticas públicas que respeten los derechos, los territorios y las formas de vida de los pueblos indígenas.




