La competencia entre farmacéuticas no se libra únicamente en los laboratorios ni en el precio de los medicamentos. También se juega en la información que reciben los profesionales sanitarios y en cómo se presentan las pruebas científicas. La Comisión Europea ha cerrado una investigación sobre Sanofi después de aceptar una serie de compromisos destinados a corregir sus mensajes sobre Fluad, una vacuna contra la gripe desarrollada por CSL Seqirus. El acuerdo permite a la compañía francesa evitar una posible sanción económica, aunque no supone que haya reconocido una infracción.
El conflicto gira en torno a Efluelda, el producto de Sanofi, y Fluad, su competidor. Ambas vacunas están destinadas a reforzar la protección frente a la gripe en personas mayores, un grupo especialmente vulnerable a las complicaciones de esta infección.
La Comisión Europea sospechaba que algunos mensajes difundidos por Sanofi podían llevar a los profesionales sanitarios a considerar que Fluad contaba con un respaldo científico menos sólido. También examinó comunicaciones que podían transmitir la idea de que las recomendaciones oficiales favorecían exclusivamente a Efluelda.
La preocupación de Bruselas no se limita, por tanto, a una disputa comercial entre dos laboratorios. Si la información promocional presenta de manera sesgada las pruebas disponibles o las recomendaciones sanitarias, puede influir en las decisiones clínicas y reducir la capacidad de los médicos para comparar las alternativas con criterios objetivos.
Qué tendrá que cambiar Sanofi en Francia y Alemania
El acuerdo establece obligaciones concretas en los dos países afectados por la investigación. Durante dos años, Sanofi deberá publicar declaraciones en sus páginas web de Francia y Alemania para aclarar las valoraciones de sus respectivas autoridades sanitarias.
En Alemania, tendrá que reconocer que la Comisión Permanente de Vacunación considera que tanto Efluelda como Fluad cuentan con una base científica sólida y pueden recomendarse. En Francia, deberá explicar que la Alta Autoridad de Salud las considera equivalentes dentro de sus recomendaciones aplicables.
Además, la farmacéutica se compromete a no utilizar hasta finales de marzo de 2030 determinados mensajes que contradigan las recomendaciones nacionales, desacrediten a Fluad o sugieran una superioridad en seguridad o eficacia sin el respaldo científico exigido.
Las restricciones no impiden comparar vacunas. Lo que buscan es evitar afirmaciones engañosas o selecciones parciales de estudios que puedan distorsionar la percepción de sus resultados.
La importancia de la competencia en la salud pública
El caso ilustra por qué las normas de competencia también tienen consecuencias en el ámbito sanitario. Cuando una empresa ocupa una posición dominante, la forma en que presenta los productos rivales puede adquirir una relevancia especial si condiciona la elección de los profesionales.
La vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de Competencia, Teresa Ribera, ha defendido que la información engañosa no debe utilizarse para promocionar medicamentos ni para alterar el sentido de las recomendaciones de salud pública.
Sanofi, por su parte, sostiene que la investigación se ha cerrado sin que Bruselas haya constatado una infracción ni la compañía haya reconocido responsabilidad. La Comisión ha aceptado sus compromisos, por lo que el procedimiento concluye sin una multa.
El desenlace deja una cuestión de fondo: en un mercado donde las decisiones pueden afectar directamente a la salud de millones de personas, la promoción comercial debe respetar los límites de la evidencia científica. La transparencia no es un mero requisito formal, sino una condición para que médicos y pacientes puedan confiar en la información que reciben. @mundiario




