Los habitantes de Tonosí, la localidad más cercana al epicentro del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el viernes, amanecieron este domingo reunidos y orando frente a su iglesia, en medio de la incertidumbre por la falta de agua potable y electricidad y los daños ocasionados por el movimiento telúrico.
Los residentes se congregaron frente a la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, que sufrió daños por el sismo, para agradecer que no se hayan registrado víctimas mortales en la comunidad. El sacerdote Edvin Cumes ofició una misa al aire libre, mientras los habitantes permanecían atentos a las posibles réplicas.
La situación mantiene en alerta a la población, parte de la cual ha optado por dormir a la intemperie por temor a nuevos temblores y a que las estructuras afectadas sufran más daños.
Más de 1,400 edificaciones afectadas
El terremoto ha dejado daños en más de 1,400 edificaciones en distintos puntos de Panamá. Entre las estructuras afectadas figuran 840 viviendas y edificios residenciales, 419 escuelas, más de 60 edificios gubernamentales, 24 centros de salud, 12 hoteles y 27 iglesias.
Aunque no se han reportado fallecidos ni personas desaparecidas, las autoridades han contabilizado menos de 30 heridos leves.
Vecinos esperan ayuda mientras persisten los daños
Algunos residentes de Tonosí manifestaron que todavía no habían recibido ayuda. Sin embargo, durante un recorrido, EFE observó la presencia de personal de la Cruz Roja, maquinaria pesada y autoridades locales que distribuían agua embotellada.
La localidad enfrenta dificultades para recibir suministros debido a los daños en las carreteras. Una de las vías de acceso permanece inutilizable por los deslizamientos de tierra, mientras que otra fue despejada, aunque presenta grietas, rocas y árboles caídos.
Tonosí se encuentra a más de 300 kilómetros de Ciudad de Panamá y a casi 130 kilómetros de la carretera Panamericana, una ubicación que complica las labores de acceso y asistencia.
Autoridades trabajan para restablecer los servicios
Los organismos correspondientes trabajan en la limpieza de las carreteras y en la recuperación del suministro eléctrico, mientras los residentes esperan que se normalicen las condiciones de vida en la comunidad.
Panamá se encuentra en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica.




