Miles de simpatizantes del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se congregaron este domingo en la emblemática avenida Paulista para respaldar su candidatura a la reelección y reforzar su campaña de cara a la segunda vuelta electoral, prevista para el próximo 25 de octubre, frente al ultraderechista Flávio Bolsonaro.
La movilización, denominada “Marcha por la democracia”, transcurrió en un ambiente festivo, con numerosos asistentes vestidos de rojo, color del Partido de los Trabajadores (PT). Durante la concentración, los participantes corearon consignas a favor de Lula y expresaron su rechazo a sus adversarios políticos.
El acto fue el mitin más multitudinario de la campaña desde que el mandatario quedó en segundo lugar en la primera vuelta, celebrada el domingo anterior. El resultado sorprendió al oficialismo, pues, según EFE, ninguna encuesta lo había anticipado.
Lula busca atraer a los abstencionistas
Durante su intervención, Lula se mostró optimista sobre sus posibilidades y exhortó a sus seguidores a movilizar a los más de 30 millones de brasileños que no acudieron a votar en la primera vuelta, entre ellos numerosas personas de edad avanzada.
“Tenemos una responsabilidad muy grande; no podemos permitir que los ladrones vuelvan a gobernar este país”, manifestó el mandatario ante los asistentes.
Lula también recordó que el Senado tiene previsto votar la próxima semana una propuesta para reducir la semana laboral, una medida que espera que contribuya a impulsar su campaña. La iniciativa contrasta con la agenda económica liberal que defiende su rival.
Entre los participantes estaban Margarida Porto, trabajadora metalúrgica jubilada y sindicalista, y su hermana Ana, quienes atribuyeron a los gobiernos de Lula avances en la reducción de la pobreza y la ampliación de beneficios laborales.
“Nosotras no recibimos ayudas sociales, pero luchamos por los que sí”, expresaron ambas mujeres a EFE.
Por su parte, Murilo de Oliveira, un analista de datos de 24 años, acudió con carteles que incluían el lema “Brasil es nuestro”, utilizado por Lula en sus declaraciones sobre las presiones de Estados Unidos bajo la Administración de Donald Trump.
Oliveira dijo estar preocupado por un posible retroceso de los derechos de la comunidad LGTBI y explicó que, aunque esperaba que Lula ganara en primera vuelta, confía en que una mayor movilización de la izquierda pueda cambiar el panorama electoral.
Como parte de esa estrategia, contó que conversó con su abuela, quien se había abstenido de votar en la primera ronda por su cansancio ante la polarización política, y aseguró haberla convencido de acudir a las urnas el 25 de octubre.
Flávio Bolsonaro se reúne con alcaldes
Mientras los simpatizantes de Lula se concentraban en la avenida Paulista, Flávio Bolsonaro desarrolló su agenda en São Paulo con reuniones con alcaldes de la región metropolitana, donde viven más de 20 millones de personas.
En esa zona, una de las más pobladas de Brasil, el candidato cuenta con el respaldo del gobernador Tarcísio de Freitas y del alcalde de São Paulo, Ricardo Nunes.
Aunque Bolsonaro no encabezó una concentración multitudinaria como la de su rival, recibió una decisión judicial favorable a su denuncia contra un canal de WhatsApp que apoyaba al presidente.
El Tribunal Superior Electoral ordenó cerrar ese canal después de que Bolsonaro se quejara de que difundía noticias falsas en su contra.
La campaña continúa así su recorrido hacia la segunda vuelta del 25 de octubre, en una contienda marcada por la búsqueda de nuevos votantes y la movilización de las bases de ambos candidatos.




