Santo Domingo.- La inteligencia artificial se está extendiendo rápidamente por América Latina, pero su incorporación a las empresas todavía no se traduce en las mejoras de productividad que promete esta revolución tecnológica, una situación que plantea importantes desafíos para República Dominicana.
El Banco Mundial advierte que tener acceso a herramientas como ChatGPT, Gemini o Copilot no garantiza que una empresa produzca más, reduzca sus costos o mejore su competitividad. La verdadera transformación comienza cuando esas tecnologías se integran a los procesos de producción, administración y prestación de servicios.
La conclusión aparece en el informe Panorama económico de América Latina y el Caribe, octubre de 2026, dedicado a examinar las posibilidades de que la inteligencia artificial se convierta en uno de los nuevos motores de crecimiento de una región que lleva años registrando un desempeño económico modesto.
El organismo estima que apenas el 17 % de los adultos en edad laboral de América Latina y el Caribe utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa, aproximadamente la mitad de la proporción registrada en Estados Unidos y Canadá.
Aunque las empresas comienzan a incorporar herramientas de IA, muchas las utilizan principalmente para redactar documentos, buscar información, resumir contenidos o ejecutar tareas relativamente sencillas.
Son pocas las que han conseguido transformar sus operaciones mediante la automatización de procesos, el análisis de datos o la incorporación sistemática de inteligencia artificial a sus modelos de negocios.
Para República Dominicana, donde las pequeñas y medianas empresas representan una parte importante de la actividad económica, el diagnóstico constituye una advertencia sobre el riesgo de quedarse rezagada en una transformación que podría modificar las condiciones de competencia entre países y empresas.
El principal obstáculo no es el dinero Uno de los hallazgos más relevantes del Banco Mundial es que el costo de las herramientas tecnológicas no constituye necesariamente la principal barrera para aprovechar la inteligencia artificial.
El problema está en la preparación de los trabajadores, la capacidad de los gerentes y la organización de las empresas.
Una compañía puede contratar servicios avanzados de inteligencia artificial y, sin embargo, continuar operando prácticamente de la misma manera si no transforma sus procedimientos internos.
Para obtener beneficios económicos reales necesita identificar cuáles actividades pueden automatizarse, cuáles requieren intervención humana y cómo reorganizar el trabajo para aprovechar la tecnología.
El Banco Mundial advierte que esta situación puede ampliar la distancia entre las empresas modernas, capaces de incorporar nuevas herramientas, y aquellas que carecen de personal preparado o de estructuras administrativas adecuadas.
En el caso dominicano, esa brecha podría manifestarse entre grandes compañías con recursos para invertir en transformación digital y pequeños negocios que apenas comienzan a utilizar aplicaciones de inteligencia artificial.
La diferencia no estaría determinada únicamente por quién puede pagar la tecnología, sino por quién sabe aprovecharla.
El informe plantea aprovechar lo que denomina inteligencia artificial a pequeña escala.
En lugar de destinar enormes recursos a construir modelos tecnológicos capaces de competir con las principales compañías internacionales, los países pueden adaptar herramientas existentes para resolver necesidades concretas de sus economías.
El Banco Mundial considera que estas soluciones pueden funcionar con inversiones relativamente reducidas e incluso mediante dispositivos móviles, facilitando su utilización por pequeños empresarios y trabajadores.
Para República Dominicana, las posibilidades abarcan sectores fundamentales de su economía.
En el turismo, la IA podría utilizarse para anticipar la demanda, mejorar la atención a visitantes, administrar reservaciones y optimizar costos operativos.
En la agricultura, permitiría ofrecer recomendaciones sobre cultivos, fertilización, enfermedades y condiciones climáticas.
En la industria de zonas francas, podría contribuir al control de calidad, la planificación de inventarios y la eficiencia de las cadenas de suministro.
También existen oportunidades en banca, comercio, logística, salud y educación, particularmente mediante sistemas capaces de procesar información y asistir a trabajadores en tareas especializadas.
La advertencia del organismo es que estas posibilidades no se materializarán automáticamente por la disponibilidad de las herramientas.
El informe dedica especial atención a las consecuencias de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral.
Según sus estimaciones, el 8.4 % de los trabajadores latinoamericanos desempeña ocupaciones altamente calificadas que podrían beneficiarse directamente de la IA, utilizándola como apoyo para realizar tareas complejas.
En contraste, alrededor del 9.5 % trabaja en ocupaciones cognitivas rutinarias que presentan mayor exposición a la automatización.
Entre las actividades potencialmente afectadas figuran labores administrativas, procesamiento de documentos, manejo de información y otras tareas repetitivas que pueden realizarse mediante sistemas digitales.
El Banco Mundial estima que aproximadamente el 26.8 % de los trabajadores de la región desempeña actividades físicas rutinarias que podrían enfrentar una mayor automatización a medida que disminuya el costo de la robótica.
Estas cifras corresponden al conjunto de América Latina y el Caribe, no específicamente al mercado laboral dominicano, pero permiten identificar la magnitud de las transformaciones que podrían producirse.
El organismo advierte que los países necesitan fortalecer la formación técnica, actualizar los programas educativos y facilitar la reconversión laboral de quienes desempeñan ocupaciones expuestas a la automatización.




