Matthew Lillard jamás imaginó que Scream se convertiría en una de las franquicias más importantes del cine de terror. Cuando participó en la primera película, estrenada en 1996, el actor estaba convencido de que el proyecto no tendría repercusión y que su carrera despegaría en la televisión. Tres décadas después, recuerda aquella experiencia con una perspectiva muy distinta.
Durante un panel en la New York Comic Con, Lillard contó que una noche regresaba del rodaje cubierto de sangre, alrededor de las seis de la mañana, mientras conversaba con sus compañeros sobre sus próximos pasos profesionales. Courtney Cox volvería a Friends y Neve Campbell retomaría su participación en Party of Five, mientras él acababa de trabajar en un episodio piloto para televisión.
Fue entonces cuando expresó su escaso entusiasmo por la película de terror dirigida por Wes Craven. “Esta película es una porquería. Nadie va a verla. Voy a convertirme en una estrella de televisión”, recordó haber pensado el actor.
De fracaso a fenómeno popular
Sin embargo, aquel piloto nunca llegó a concretarse y el destino de Scream fue completamente diferente al que anticipaba. “Y aquí estamos, 30 años después”, comentó Lillard, quien también señaló que nadie habría podido imaginar lo que la película terminaría representando para la cultura popular.
En Scream, Lillard interpretó a Stu Macher, uno de los asesinos originales que se esconden detrás de la máscara de Ghostface. Su actuación formó parte de una historia que revitalizó el cine slasher durante los años noventa y dio origen a una franquicia que continúa atrayendo a nuevas generaciones de espectadores.
La cinta original contó también con Neve Campbell, Courteney Cox, Skeet Ulrich, David Arquette y Drew Barrymore. Desde su estreno, la saga ha acumulado siete películas, incluida la entrega más reciente, lanzada a principios de 2026.




