Veinte años después, El laberinto del fauno todavía puede resultar tan hermosa como perturbadora. La película de Guillermo del Toro llegó en 2006 y convirtió el viaje de una niña entre criaturas fantásticas en una historia mucho más compleja sobre violencia, desobediencia, miedo y esperanza.
1. No es el cuento de hadas que recuerdas.
Ofelia encuentra un misterioso laberinto y conoce a un fauno que le encomienda tres pruebas. La estructura parece propia de una fantasía infantil, pero Del Toro utiliza esos elementos para construir un relato dirigido a adultos donde ninguna criatura resulta tan aterradora como la crueldad humana.
2. Sus monstruos siguen siendo inolvidables.
El Hombre Pálido se convirtió en una de las criaturas más reconocibles del cine fantástico contemporáneo. Su inquietante diseño, al igual que el del Fauno, demuestra cómo el maquillaje, los efectos prácticos y la imaginación pueden crear imágenes capaces de permanecer durante décadas.
3. La fantasía y la realidad nunca están completamente separadas.
Ambientada en la España de 1944, la historia enfrenta el mundo fantástico de Ofelia con la violencia del franquismo. Mientras la protagonista intenta completar sus pruebas, el capitán Vidal representa una amenaza mucho más tangible que cualquier monstruo del laberinto.
4. Ofelia sigue siendo una protagonista extraordinaria.
Su viaje no consiste únicamente en descubrir si realmente pertenece a otro reino. También habla de aprender a cuestionar la autoridad y decidir hasta dónde estamos dispuestos a obedecer cuando una orden contradice aquello que consideramos correcto.
5. El final todavía merece ser discutido.
¿Ofelia realmente encontró el reino que buscaba o la fantasía fue su manera de escapar de una realidad insoportable? Del Toro construye un desenlace que permite regresar a la película y encontrar nuevas interpretaciones. Dos décadas después, quizá esa sea la mejor razón para volver al laberinto..





