El Almería Western Film Festival alcanza este año su 16ª edición convertido en una de las citas imprescindibles para entender la relación entre cine, territorio y patrimonio cinematográfico. Del 8 al 12 de octubre, Tabernas volverá a acoger cinco días de proyecciones, encuentros, literatura, formación y actividades en torno al wéstern, con una programación especialmente marcada por el 60 aniversario de El bueno, el feo y el malo, la película de Sergio Leone que convirtió el paisaje almeriense en uno de los escenarios míticos del cine internacional. La edición de 2026 incorpora además nuevas propuestas, como las secciones Wéstern Literario y Tesoros Encontrados, y vuelve a reivindicar el festival como un punto de encuentro entre cineastas, público y un territorio que continúa funcionando como plató cinematográfico.
En Cine&Series de MUNDIARIO hemos charlado con su director, Juan Francisco Viruega, días antes de su inicio.
Almeriense de nacimiento y de corazón, este director de cine, y no solo del festival, dirige este singular evento desde el 2024. “Se trata de un festival de territorio y desde que se pone el pie en el desierto de Tabernas es como si el invitado estuviese dentro de un rodaje. Todo, desde las actividades hasta el entorno, destila un aroma muy cinematográfico”, dice Viruega, quien en el pasado ya asumió las mismas funciones de dirección en el festival: entre los años 2016 a 2018. El motivo de su marcha se debió, al menos en lo que respecta a la opinión pública, al rodaje de su primer largometraje Amanece (2023).
Viruega nos confiesa que ya tiene escrito el guión de su segunda película y que “vamos a empezar en breve con la fase de financiación”. Obviamente y dados los antecedentes, le pregunto que si dejaría la dirección del Almeria Wéstern Film Festival en el caso de que el proyecto consiga salir adelante. “Buena pregunta… no lo sé. La vez anterior tuve que hacerlo porque mi trabajo en la universidad como investigador, el festival, el rodaje de la película… Llega un momento en que cuesta compatibilizarlo todo”.
“Todo en el festival, desde las actividades hasta el entorno, destila un aroma muy cinematográfico.”
El desierto de Tabernas: plató cinematográfico
El desierto de Tabernas fue declarado en el año 2020 tesoro cinematográfico por la Academia de Cine Europeo. “He crecido en una tierra donde los rodajes internacionales eran muy habituales y desde pequeño me fui aficionando al cine, a ver cine. Poco a poco, además, descubrí el protagonismo que tenía el paisaje dentro del encuadre”, nos cuenta Viruega, quien asegura que si bien la ubicación del festival y el uso de famosos poblados cinematográficos para el mismo hace que la experiencia del festival sea de “cineturismo”, el festival “siempre va a poner en primer plano el cine, a la vez que brinda la posibilidad a los cineastas de conocer el territorio y las posibilidades de rodaje que ofrece el desierto de Tabernas”.
¿Se rueda mucho en Almería? “Se rueda muchísimo”, responde Viruega. “En los años 60-70 los rodajes llegaban a estorbarse los unos a los otros, hasta el punto de que, a lo mejor, había ocho películas que se estaban rodando en el desierto de Tabernas y tenían que acotar mucho la zona para no verse unos a otros al fondo. A partir de los 80 hubo un declive, a pesar de que se rodaron películas destacables como La historia interminable o Conan. En los 90 empezaron a haber rodajes de producciones españolas. La década de los 2000 fue la más floja y a partir del 2011, con el impulso del rodaje de Éxodo de Ridley Scott y el auge de las plataformas, se han rodado sobre todo muchas series y películas de género. Además, se han ido descubierto otras zonas de rodaje en la provincia , como Cabo de Gata que ya sirve para rodajes de películas dramáticas, de comedia y, como te digo, de aventura, fantasía…de todo tipo de género”, nos explica el director del Almeria Wéstern Film Festival. “Pero sigue rodándose wéstern. Cada año hay tres o cuatro rodajes de wéstern, tanto de películas como de series. El año pasado se rodó la serie El Zorro”, apostilla.
Qué es el Wéstern para el Almería Wésternn Film Festival
Viruega nos confiesa que cuando asumió en 2016 el puesto de director del festival no era un experto en wéstern. “Siempre he tenido mucha curiosidad y mucho compromiso con todos los retos que asumo, así que empecé a estudiar muchísimo sobre cuáles eran los códigos universales comunes en todas las etapas del wésternn, cuáles eran las tramas, cuáles eran los arquetipos de personaje. Vi que había unos elementos que se iban repitiendo tanto en el wéstern primitivo como en el clásico, el wéstern moderno, el euro-wéstern, la hibridización del wéstern con otros géneros a partir de los años 70… Esos códigos son, principalmente, la usurpación del territorio, los movimientos migratorios, el concepto del duelo, la venganza, la usurpación también de los derechos humanos. Todos están seguía muy vigentes en el mundo contemporáneo”, explica Viruega.
“Nuestro reto es encontrar esas películas, aunque estén ambientadas en la época actual, pero si mantienen los elementos de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico que huele a wéstern, eso siempre va a ser wéstern”, dice el director.
“El cine latinoamericano está trayendo las propuestas más estimulantes porque radiografían esos problemas políticos que tienen, esa convivencia de los nativos con el mundo capitalista, el problema del agua, que siempre también ha sido otro leitmotiv característico del género wésternn, el problema del agua… De hecho, hace dos ediciones, le dedicamos un espacio muy importante a este problema, porque es un problema también de Almería, del desierto de Tabernas, y lo pusimos en debate junto con la incomunicación de la provincia”, recuerda Viruega.
“Si unan película mantiene los elementos de puesta en escena y de lenguaje cinematográfico que huele a western, eso siempre va a ser western.”
Los problemas de conservación de algunos poblados cinematográficos de Tabernas
Wéstern Leone, uno de los poblados cinematográficos históricos de Tabernas, está a la venta, por 1,6 millones de euros y el recinto, construido en los 60, presenta problemas de conservación. ¿Te preocupa que dentro de 10, 20 años quede la memoria del Wéstern, pero no quede físicamente los lugares que hicieron posible esas historias? “No creo que ocurra lo que pasó en Hoyos de Manzanares, en Madrid, que todas esas construcciones desaparecieron”, dice Viruega.
“Afortunadamente en Almería, justo cuando estaban en un estado bastante decadente, llegaron varias personas y las rehabilitaron. En el caso del poblado que construyó Carlos Simi para la muerte tenía un precio, de Sergio Leone, José María Rosa, un empresario valenciano que falleció el año pasado, lo compró, lo rehabilitó y actualmente es el Mini Hollywood. Por otro lado, Rafael Molina, especialista y actor de muchísimos Wéstern en los años 70-80, hizo exactamente lo mismo con el Fort Bravo. Lo han reformado, tienen estructuras muy sólidas y son dos elementos de lo más visitado dentro de la provincia de Almería. En el caso del Wéstern Leone entiendo que está a la venta porque los propietarios actuales ya son mayores y llega un momento en que no puedes seguir”, opina Viruega.
“Yo creo que ese poblado, al menos así lo espero, caerá en manos de alguien que como José María Rosa o como Rafael Molina apuesten por mantenerlo, sobre todo, como set cinematográfico, porque estos poblados, aunque atraen a muchos turistas, siguen funcionando como sets cinematográficos, es su función principal”, comenta el director del festival.
Respecto a si el festival o las entidades públicas de la provincia deberían implicarse más en la conservación de estos poblados históricos, Viruega afirma que “el Ayuntamiento ya hace un esfuerzo económico muy importante con el festival, teniendo en cuenta que se trata de un Ayuntamiento de unos 4.000 habitantes”. @opinionadas




