Los creadores de El proyecto de la bruja de Blair vuelven al terror con metraje encontrado, aunque esta vez el resultado queda muy lejos de aquel fenómeno de 1999. The Influencer Project (título aún sin estreno confirmado en España), ópera prima del danés Mike Nybroe, cuenta con Eduardo Sánchez y Gregg Hale como productores, pero no consigue asustar ni sorprender.
La película llega a los cines de Estados Unidos el 2 de octubre en plena cuenta atrás para Halloween. Su gran reclamo es Chiara King, aspirante a cantante británica convertida en estrella de las redes sociales, que se interpreta a sí misma en una versión ficticia y escenificada de su vida, acosada durante un viaje promocional a Copenhague.
Todo arranca con un prólogo en el que una adolescente anuncia en directo que ese será el día en que se hará viral, justo antes de cometer un acto drástico. Después aparece Chiara, una joven siempre optimista que alcanzó la fama gracias a un vídeo de un beso con 50 millones de reproducciones. Su representante, Alice (Jazmine Summer), le consigue una invitación para una campaña turística en la capital danesa, acompañada por un equipo de documentalistas formado por Mike (el propio Nybroe) y su joven asistente, Victor (Luca Storm).
Un acosador enmascarado en plena campaña turística
El viaje se tuerce cuando una cuenta llamada "Asesino de Reyes", con una máscara siniestra como foto de perfil, empieza a publicar amenazas gráficas contra la influencer. Pronto queda claro que la sigue por lugares públicos y que sube imágenes de su itinerario para demostrarlo. La situación obliga a avisar a la policía y a contratar a un experto en seguridad exmilitar (Eos Karlsson).
El problema es la verosimilitud. Por mucho miedo que pase, Chiara nunca decide marcharse. Sigue bailando en una discoteca llena de clientes enmascarados, visita casas encantadas y comprueba que sus seguidores aumentan cada vez que parece asustada. El clímax, como era previsible, transcurre en un enorme almacén vacío.
Un discurso sobre las redes que ya se ha escuchado
Es un mérito de King y Nybroe que esta trama, escrita por el director junto a Lars Ap y Anders Jon Petersen, no provoque carcajadas. Sin embargo, la protagonista resulta simpática, pero apenas genera empatía. Cuando por fin se revela la identidad del culpable, llega un largo discurso sobre la influencia corruptora de los influencers que el reciente documental Your Attention Please ya planteaba con mucha más fuerza.
En lo formal, la película no se limita al falso metraje encontrado. El director de fotografía Daniel Parmo aporta algunas imágenes en formato panorámico con una mirada omnisciente, combinadas con los distintos formatos en los que se graban o publican las peripecias de Chiara.
La música tampoco ayuda. DJ White Shadow, supervisor musical y compositor junto a MFR, rebaja el suspense con demasiados temas de baile y una banda sonora de thriller sin personalidad. Los créditos finales incluyen una canción interpretada por King, "Bubble Gum", y una escena postcréditos abre la puerta a unas secuelas que pocos parecen estar esperando.




