En el corazón de la bestia es todo lo que esperas: emocionante y emocional como pocas. Y aquí te diremos lo bueno y lo malo sin spoilers.
Aún cuando el furor mundial está con Endgame: Encore, esta semana también llegó a cines la nueva película de Brad Pitt, donde interpreta a un militar retirado que junto a su perro quedan varados en una zona boscosa de Alaska e intentan sobrevivir a la naturaleza.
Lo bueno: obviamente Odin es lo mejor de la historia. Es sorprendente lo bien entrenados que están Uber y sus tres descendientes, los perros que le dan vida al compañero de Pitt, y además es importante la manera en que reflexionan sobre las secuelas de los animales en la guerra; pero más allá, es de admirar el trabajo que David Ayer hizo para lograr que compres la idea de que Brad Pitt y Zeus son familia porque el amor y esa necesidad de protección están presentes en toda la historia.
Buena fotografía, mal CGI
Su timing también es bueno. El marketing supo jugar sus cartas y al mostrar parte de los momentos tensos y de acción, nos permite disfrutar todo el inicio porque sabemos que inminentemente llegará la parte ruda. Y la mención honorífica es para la fotografía, una de las mejores del año y cortesía de Mauro Fiore, que aunque no te suene, ya conoces su trabajo de Avatar y Spider-Man No Way Home.
Lo malo: aunque no depende de ello, los efectos especiales no son los mejores. Ojo, los prácticos si están bárbaros, pero los digitales no. Afortunadamente casi no figuran, pero ese oso si dejó mucho que desear.
Heart of the beast es una película fascinante, una de esas películas que se agradece vivir en un cine, y que te apremia con un final diferente y enternecedor; aunque en contraste con otros estrenos del año, se ve ligeramente limitada en su propia narrativa.




