El Festival de San Sebastián encara el cierre de su 74ª edición con una sensación que va más allá de los premios y de las películas proyectadas. Durante ocho días, la ciudad se ha convertido en uno de los grandes puntos de encuentro del cine internacional y ha dejado varias imágenes, nombres y debates que probablemente sobrevivirán a la clausura.
Entre todos ellos, Brad Pitt ha sido uno de los grandes protagonistas. Su llegada para presentar En el corazón de la bestia, dirigida por David Ayer, provocó una enorme expectación y volvió a demostrar el poder de convocatoria de las grandes estrellas de Hollywood. El actor dedicó un largo tiempo a atender a sus seguidores, firmar autógrafos y hacerse fotografías, mientras la película encontraba una recepción especialmente destacada entre buena parte del público y la crítica.
Pero reducir San Sebastián a la presencia de Pitt sería quedarse en la superficie. La edición de 2026 ha servido también para comprobar cómo está cambiando el mapa del cine español, tanto desde el punto de vista creativo como industrial.
El momento de La bola negra
Uno de los grandes nombres propios del festival ha sido el de Javier Calvo y Javier Ambrossi, Los Javis. La bola negra llegó a San Sebastián después de haber conseguido en Toronto el Premio del Público, un reconocimiento que disparó todavía más las expectativas alrededor de la película y de su posible recorrido internacional.
La presencia de la película ha reforzado además una tendencia evidente: las producciones españolas están adquiriendo una dimensión internacional cada vez mayor. El festival ha servido como escaparate para comprobar que determinadas películas y cineastas españoles ya no necesitan limitarse al mercado nacional para generar conversación fuera de España.
Ese crecimiento tiene también una dimensión económica. Durante el festival se conoció que la producción española de cine y televisión alcanzó en 2025 una cifra récord de 5.680 millones de euros, una señal del peso creciente que el audiovisual tiene dentro de la industria cultural y económica del país.
Jesse Eisenberg demuestra que hay vida más allá de la interpretación
Otro de los nombres destacados ha sido Jesse Eisenberg, que presentó The Debut, su tercera película como director. El actor, guionista y realizador volvió a colocarse detrás de la cámara para construir una historia protagonizada por Julianne Moore y Paul Giamatti.
Eisenberg explicó en San Sebastián que buscaba alejarse del realismo de A Real Pain para construir un universo más visceral y particular. La película confirma así una trayectoria en la dirección que está adquiriendo cada vez más importancia dentro de su carrera.
Su presencia también refleja una característica de esta edición: el festival ha concedido espacio a películas que no dependen únicamente del nombre de sus protagonistas, sino que utilizan a intérpretes conocidos para explorar propuestas autorales y nuevas formas de narración.
Una competición con varios títulos que dejan huella
En el corazón de la bestia. / RR SS.
La Sección Oficial tampoco ha quedado eclipsada por las estrellas. Entre las películas que han generado conversación internacional aparecen títulos como What Remains, de Yeşim Ustaoğlu; In My Father's Room, debut cinematográfico de Maha Harada; Saints, protagonizada por Victoria Luengo, y Border.
También ha llamado la atención Tender Loving Care, de Mike Leigh, mientras The Debut, de Eisenberg, y The Heart of the Beast han contribuido a ampliar la conversación más allá de los títulos españoles.
La variedad de propuestas confirma que San Sebastián continúa funcionando como un punto de encuentro entre cine de autor, grandes producciones internacionales y películas con aspiraciones comerciales.
La inteligencia artificial entra definitivamente en la conversación
Fotograma de La bola negra. / RR SS
Uno de los asuntos que ha sobrevolado la edición es la inteligencia artificial y su impacto sobre el futuro del cine. Ya no se trata de una cuestión exclusivamente tecnológica: afecta a la creación, la producción, los derechos de los intérpretes y la propia definición de autoría.
La presencia de la IA entre los grandes asuntos de debate del festival demuestra hasta qué punto la industria está entrando en una nueva etapa. Mientras las herramientas generativas evolucionan a gran velocidad, el sector continúa buscando fórmulas para determinar qué usos pueden integrarse en los procesos creativos y cuáles plantean problemas para profesionales y creadores.
Un festival que cambia de etapa
Esta edición tiene además un componente simbólico. José Luis Rebordinos afrontaba su última edición como director del Festival de San Sebastián, después de quince años al frente del certamen. Desde 2011, su gestión ha estado marcada por una apuesta por la estabilidad, la consolidación internacional del festival y una relación cada vez más estrecha con la industria cinematográfica europea.
Su salida convierte esta edición en el cierre de una etapa y abre una nueva incógnita: cómo evolucionará el festival en los próximos años y qué papel jugará San Sebastián en un escenario cinematográfico que está cambiando a gran velocidad.
José Luis Rebordinos. / © Festival de San Sebastián. Fotógrafo: Pipo Herández
Al final, las claves de esta edición dibujan un festival que ya no puede entenderse únicamente a través de sus estrellas. Pitt ha aportado el gran momento mediático; Los Javis han reforzado la proyección internacional del cine español; Jesse Eisenberg ha mostrado otra cara de Hollywood; y la inteligencia artificial ha recordado que el sector está entrando en un territorio completamente nuevo.
San Sebastián baja el telón, pero deja una cuestión abierta: qué cine veremos cuando las nuevas tecnologías, las nuevas formas de financiación y una industria española cada vez más internacional definan la próxima edición.




