Backrooms se convirtió en uno de los grandes fenómenos cinematográficos del año, pero su director, Kane Parsons, quiere dejar claro que no considera que la película pertenezca al género de terror. Durante una participación en el Zurich Summit, el cineasta explicó que la producción fue concebida desde una perspectiva diferente a la que suele utilizarse para promocionarla.
La cinta, que nació a partir de la serie web de Parsons inspirada en el popular fenómeno de internet conocido como “creepypasta”, ha conseguido una recaudación de alrededor de 400 millones de dólares. Debido a sus inquietantes espacios, su atmósfera y los elementos relacionados con las criaturas de este universo, la película ha sido presentada de manera natural como una propuesta de horror.
Sin embargo, Parsons considera que esa clasificación no representa realmente sus intenciones como director. “No la dirigí como una película de terror. No la veo como un proyecto de horror”, explicó el cineasta durante el encuentro en Zúrich.
El terror como estigma
Según Parsons, la asociación de Backrooms con el horror tiene más que ver con la manera en que Hollywood suele vender este tipo de historias que con la naturaleza de la película. Para el director, describirla como una producción de terror simplemente resulta una forma sencilla de hacer que el público entienda rápidamente qué puede esperar.
El cineasta señaló que esa etiqueta se ha convertido en una especie de “camino de menor resistencia” desde el punto de vista del marketing. También reconoció que es una manera de presentar la película que resulta cómoda para la audiencia y para quienes deben promocionarla.
Parsons incluso admitió que sus declaraciones probablemente no serán del agrado de A24, estudio que estuvo detrás de la adaptación de su serie web y que distribuyó la película. Aun así, el director dejó entrever que le gustaría evitar que Backrooms sea encasillada de esa manera en el futuro.




