Nepal.– Cientos de niños permanecen en refugios temporales sin saber si volverán a ver a sus padres, un mes después de la catástrofe que arrasó comunidades enteras en el norte de Nepal y que el primer ministro Balendra Shah calificó ante las Naciones Unidas como “una advertencia para el mundo”.
Más de 500 menores se encuentran repartidos en albergues de las zonas afectadas tras perder contacto con sus padres durante las inundaciones del pasado 26 de agosto. Algunos continúan preguntando cuándo regresarán sus familiares, mientras otros comienzan a afrontar la posibilidad de haber quedado huérfanos.
Entre ellos está Ram Thakur, de nueve años, quien duerme desde hace semanas en una escuela pública convertida en refugio temporal en el distrito de Nuwakot.
El niño recuerda que escapaba junto a su madre cuando el agua comenzó a subir. Antes de separarse, ella le pidió que siguiera corriendo cuesta arriba y que no mirara hacia atrás. Ram obedeció, pero cuando finalmente volteó, su madre había desaparecido. Tampoco ha vuelto a ver a su padre.
Según estimaciones de UNICEF, más de 32,000 niños fueron desplazados por la emergencia. En numerosas comunidades, las viviendas quedaron destruidas y muchas familias no tienen un hogar al cual regresar.




