La película María Antonieta ha vuelto al lugar donde todo comenzó. Para conmemorar el vigésimo aniversario del largometraje estrenado en 2006, Sofia Coppola se ha asociado con el Palacio de Versalles para montar una exposición poco habitual con utilería, vestuario y material del rodaje, instalada en el mismo recinto que habitó la verdadera reina de Francia.
"Para mí es como Navidad", confesó la directora antes de la inauguración. "Uno piensa que un museo es algo muy serio, y los curadores le han dado un toque rock and roll". La cineasta reunió en la Orangerie de Versalles a los protagonistas de la cinta, Kirsten Dunst y Jason Schwartzman, junto a invitados como Francis Ford Coppola, Rashida Jones, Thomas Mars, Ruben Östlund, Virginie Efira y Niels Schneider, en una velada amenizada por New Order.
Un documental que honra a Eleanor Coppola
Mientras preparaba la muestra, Coppola también editaba Making Marie Antoinette (título aún sin estreno confirmado en España), un documental construido a partir de 80 horas de metraje que su madre, Eleanor Coppola, grabó en el set. La película, que ya recorre los festivales de otoño, llegará a Mubi el 6 de noviembre. "Ella deseaba que esta película se terminara antes de morir, así que terminarla es un homenaje a ella", contó la realizadora a Variety.
Aunque ya había explorado el género con Marc by Sofia (2025), la directora admite que este proyecto fue distinto porque no lo siente propio. Con la ayuda del coeditor Aaron Matthews y de la asesora Davia Nelson, buscó terminar la obra tal como su madre la habría imaginado. "Me da un poco de vergüenza verme como una directora joven, pero espero que les sirva a los jóvenes para ver que uno también tiene que evolucionar y encontrar su propio camino", explicó.
La experiencia también la llevó a mirar el proceso desde su propia maternidad. Poco antes de sumergirse en el montaje, dirigió un videoclip para su hija, Romy Mars. "Me divierte ver a mis hijos ser creativos, y me emociona ver a mi madre observando a su hija crear cosas", reconoció.
Realidad y fantasía en el Petit Trianon
Repartida en dos plantas del Petit Trianon, el refugio que la reina hizo suyo, la exposición recupera el espíritu travieso del filme. El vestuario de Milena Canonero, ganador del Óscar, viste maniquíes inspirados en Dunst y Schwartzman bajo retratos y bustos históricos, mientras las vitrinas combinan piezas de época con unos zapatos de Manolo Blahnik. La muestra podrá visitarse de septiembre a enero.
Ese tono lúdico contrasta con las limitaciones del rodaje original. En la primavera de 2005, el equipo filmó en Versalles durante apenas 20 días y solo los lunes, cuando el palacio cerraba al público. "Kirsten tenía que pasar de los 14 a los 28 años en cuestión de horas, y controlábamos su edad por el largo de su pelo", recordó Coppola entre risas.
Para Laurent Salomé, director del museo, la cinta destaca sobre las muchas producciones que han rodado allí. "Como a Sofia no le importa tanto la precisión histórica y le interesan más las sensaciones y la atmósfera, te ayuda a comprender el significado del lugar", afirmó.




