¿Vale la pena ver Sex and the City en pleno 2026? La respuesta puede estar en una serie que logró convertir las citas, la amistad, el trabajo y las dudas sobre el futuro en historias con las que generaciones de espectadores han encontrado algo con qué identificarse.
Estrenada en 1998, la producción sigue a Carrie Bradshaw, Samantha Jones, Miranda Hobbes y Charlotte York, cuatro amigas que viven en Nueva York y atraviesan diferentes etapas de sus vidas mientras intentan descubrir qué quieren del amor, sus carreras y ellas mismas.
1. Porque habla de mucho más que encontrar pareja
Aunque las relaciones sentimentales ocupan buena parte de la historia, Sex and the City también habla sobre independencia, sexualidad, trabajo, dinero y las expectativas alrededor de cómo debería ser la vida adulta. Carrie y Mr. Big son solo una parte de un universo mucho más amplio.
2. Porque la verdadera historia de amor es su amistad
Los romances llegan y se van, pero Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte permanecen juntas. Sus personalidades son completamente diferentes y precisamente ahí está uno de los grandes atractivos de la serie: pueden discutir, equivocarse y cuestionarse, pero su amistad se convierte constantemente en su lugar seguro.
3. Porque Nueva York y la moda son personajes por sí mismos
Los vestidos, zapatos y combinaciones imposibles de Carrie ayudaron a convertir la serie en un referente de moda. A eso se suma una Nueva York llena de restaurantes, fiestas, departamentos y calles que construyen una fantasía muy particular de la ciudad a finales de los noventa y principios de los 2000.
Con seis temporadas y 94 episodios, Sex and the City dejó una huella que continuó con películas y nuevas historias. Algunas de sus situaciones han envejecido mejor que otras, pero quizá ahí también está parte de su atractivo: verla actualmente permite descubrir cuánto han cambiado las conversaciones sobre amor, amistad, sexo y relaciones desde finales de los años noventa. .




