Durante décadas, las principales opciones anticonceptivas masculinas han estado limitadas a dos métodos: el preservativo y la vasectomía. Ahora, la OMS pretende facilitar que lleguen nuevas alternativas al mercado, desde comprimidos hasta inyecciones, geles o implantes.
El organismo ha elaborado un perfil de producto objetivo que establece las características que deberían cumplir estos futuros anticonceptivos. Entre ellas figuran la eficacia, la seguridad, el precio, la facilidad de acceso y, especialmente, la posibilidad de recuperar la fertilidad una vez suspendido el tratamiento.
La OMS plantea que los nuevos productos alcancen una eficacia de al menos entre el 90% y el 93%. También establece referencias de precio para determinados tratamientos destinados a detener temporalmente la producción de espermatozoides.
La iniciativa pretende, además, ofrecer un marco común a investigadores, empresas farmacéuticas, reguladores y organismos internacionales. Con ello se busca reducir obstáculos durante el desarrollo de los productos y facilitar que los distintos proyectos trabajen con criterios similares.
Los primeros tratamientos todavía están lejos
Aunque la investigación sobre anticoncepción masculina lleva décadas en marcha, ninguno de los nuevos métodos está todavía listo para su comercialización generalizada.
Uno de los proyectos más avanzados utiliza una combinación hormonal de testosterona y un progestágeno para reducir temporalmente la producción de espermatozoides. Este tratamiento se encuentra en ensayos clínicos de fase 2b, por lo que todavía tendría que superar nuevas etapas antes de solicitar una posible autorización.
También se investigan métodos no hormonales. Entre ellos aparecen sistemas destinados a bloquear temporalmente los conductos por los que circulan los espermatozoides. Algunas de estas propuestas buscan ofrecer una alternativa reversible a la vasectomía.
La estimación de los grupos que trabajan en este campo apunta a que algunos de los primeros productos podrían tardar al menos cinco años en llegar al mercado, siempre que superen las diferentes fases de investigación y los controles regulatorios.
La demanda existe, pero falta financiación
Uno de los argumentos que durante años ha frenado la inversión en anticoncepción masculina ha sido la duda sobre su aceptación entre los hombres y sus parejas. Sin embargo, los estudios recientes apuntan a un interés considerable.
Una investigación realizada en Ghana, Togo, Marruecos y Colombia encontró que más del 75% de las parejas encuestadas estaría dispuesta a probar métodos anticonceptivos masculinos. Entre las razones señaladas aparecen la prevención del embarazo y el deseo de compartir la responsabilidad de la planificación familiar.
Estos resultados coinciden con otra encuesta publicada en 2024, realizada en varios países de Asia, África y Estados Unidos, en la que una parte importante de los hombres manifestó interés por utilizar nuevos métodos cuando estuvieran disponibles.
Para la OMS, ampliar las opciones masculinas puede modificar la distribución actual de la responsabilidad anticonceptiva. La organización también relaciona una mayor disponibilidad de métodos eficaces con la reducción de embarazos no planificados y de los riesgos asociados a ellos.
El principal reto, sin embargo, sigue siendo convertir décadas de investigación en productos seguros, asequibles y accesibles. La nueva guía de la OMS pretende precisamente establecer una referencia para que ese proceso avance con criterios compartidos y pueda traducirse en alternativas reales para las parejas. @mundiario




