David Pérez Sañudo regresó al Festival de San Sebastián con Sacamantecas / The Harvester, su tercer largometraje y un thriller inspirado en hechos reales que recupera la figura de Juan Díaz de Garayo, personaje histórico convertido con el paso del tiempo en una auténtica leyenda popular.
La película forma parte de las Proyecciones Especiales de la Sección Oficial, fuera de concurso, y está protagonizada por Antonio de la Torre y Patricia López Arnaiz. Su historia se desarrolla en Álava durante el siglo XIX, cuando la Tercera Guerra Carlista se acerca a su final y varias mujeres aparecen estranguladas en los alrededores de Vitoria.
Pérez Sañudo llevaba años interesado en trasladar al cine la historia de Juan Díaz de Garayo, conocido popularmente como “el Sacamantecas” y considerado el primer asesino en serie de España. Sin embargo, su intención no fue simplemente reconstruir sus crímenes ni alimentar la leyenda creada alrededor de él.
El director explicó que buscó humanizar y naturalizar al personaje al mismo tiempo que cuestionaba su mito. Para ello, la película incorpora a Ángela Berrosteguieta, personaje de ficción interpretado por Patricia López Arnaiz que regresa a Vitoria después del asesinato de su hermana y comienza una búsqueda de justicia.
La investigación también permite mostrar una sociedad atravesada por la guerra y profundamente desigual. Según Pérez Sañudo, buena parte de los recursos policiales estaban destinados al conflicto bélico, mientras que las muertes de mujeres —especialmente aquellas en situaciones de mayor vulnerabilidad— recibían mucha menos atención.
Antonio de la Torre encabeza el reparto junto a Patricia López Arnaiz, acompañados por Josean Bengoetxea, Eneko Sagardoy y Haizea Carneros. Pérez Sañudo firma el guion junto a Sergio Granda, mientras Beatriz López-Nogales está detrás de la música.
Con una duración de 109 minutos, Sacamantecas utiliza el thriller histórico para mirar más allá de la figura del asesino. En lugar de buscar una explicación sencilla a sus crímenes, la película dirige la atención hacia el contexto social que los rodeó, las víctimas y las estructuras que permitieron que aquellas muertes permanecieran durante demasiado tiempo en segundo plano. .




