Ginebra.– La Misión Internacional Independiente de la ONU para Venezuela advirtió este miércoles que el aparato represivo del Estado venezolano permanece «intacto», pese a algunas mejoras limitadas registradas en materia de derechos humanos.
En su nuevo informe sobre la situación del país durante 2026, marcado por la intervención estadounidense del 3 de enero que culminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro, la misión señaló que se han producido ciertos avances, pero estos no han estado acompañados de cambios institucionales que garanticen su permanencia.
La presidenta de la misión, la experta peruana Sofía Macher, explicó que la reducción de algunas de las formas más severas de represión representa un cambio significativo, pero no supone una transformación del sistema que permitió esas prácticas.
El informe señala que continúan vigentes leyes utilizadas para criminalizar la disidencia, mientras los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad mantienen estructuras similares. Además, la misión indicó que no se han adoptado medidas para desarmar o desmantelar a los llamados «colectivos», grupos civiles armados señalados como una fuente de intimidación y violencia.
La ONU también informó que periodistas y otros integrantes de la sociedad civil continúan enfrentando obstáculos para desarrollar sus actividades. Asimismo, al menos 19 funcionarios previamente identificados por la misión como responsables de graves violaciones de derechos humanos permanecen en posiciones clave.
Entre los aspectos positivos, la misión registró una reducción significativa de las detenciones prolongadas y las desapariciones forzadas, además de la liberación de cientos de personas detenidas por motivos políticos. También observó un margen ligeramente mayor para las protestas, reuniones públicas y actividades de organizaciones de la sociedad civil.
Persisten denuncias de tortura
Pese a estos avances, la misión aseguró que continúa documentando casos de tortura y malos tratos contra personas detenidas por motivos políticos.
El informe menciona casos de intubación forzada y confinamiento prolongado en cisternas subterráneas dentro de la prisión de máxima seguridad El Rodeo I. También denunció que en Fuerte Guaicaipuro, una instalación militar, algunas personas habrían sido recluidas en celdas similares a fosas subterráneas y sometidas a privación de alimentos, exposición al frío y otras condiciones degradantes.




