El cine de catástrofes en alta mar y de tiburones asesinos ha encontrado en En mar abierto una de sus entregas más entretenidas de los últimos años. La película, titulada originalmente Deep Water, llegó a los cines españoles el pasado 7 de agosto y desde entonces se ha ganado el cariño de los aficionados al género gracias a su ritmo trepidante y a un reparto que se toma en serio una premisa que, sobre el papel, suena a disparate.
La historia sigue a un grupo de pasajeros internacionales que viajan en un vuelo de Los Ángeles a Shanghái. Todo cambia cuando una colilla mal apagada provoca un incendio en la bodega de carga, obligando a la tripulación a realizar un amerizaje de emergencia en pleno océano Pacífico. Lo que comienza como un accidente aéreo se convierte rápidamente en una lucha por la supervivencia, pues los restos del avión atraen a una voraz jauría de tiburones.
Al frente del proyecto está el director finlandés Renny Harlin, viejo conocido del cine de acción por títulos como La jungla de cristal 2 y Deep Blue Sea, con el que ya demostró su gusto por los depredadores marinos. En esta ocasión repite fórmula con un pulso narrativo ágil, apoyado en un guion firmado por varias manos, entre ellos Pete Bridges y Shayne Armstrong.
Reparto de lujo para una premisa de verano
El elenco lo encabezan Aaron Eckhart, nominado al Globo de Oro, en el papel de Ben, y el ganador del Oscar Ben Kingsley como el veterano piloto Rich. Les acompañan Angus Sampson, Molly Belle Wright y Kelly Gale, entre otros, dando vida a un grupo de supervivientes cuyas tensiones internas resultan casi tan letales como los propios tiburones que los acechan.
En mar abierto es además una coproducción internacional entre Estados Unidos, Nueva Zelanda, China y España, esta última a través de la productora Nostromo Pictures. Buena parte del rodaje se llevó a cabo en Gran Canaria, en las islas Canarias, mientras que la banda sonora corrió a cargo del compositor español Fernando Velázquez, habitual colaborador de Juan Antonio Bayona.
En mar abierto / RRSS.
Una acogida mejor de lo esperado
Con un presupuesto estimado de entre 30 y 40 millones de dólares, la cinta no ha arrasado en taquilla, pero sí ha logrado un hueco entre el público que busca entretenimiento sin complicaciones para las noches de verano. La crítica se ha mostrado dividida, con puntuaciones que rondan el aprobado en agregadores como Metacritic, aunque el público le ha otorgado una nota más generosa, con una calificación B en las encuestas de CinemaScore.
Lejos de aspirar a reinventar el género, En mar abierto cumple con lo que promete: tensión, tiburones y un puñado de personajes por los que el espectador acaba encariñándose pese a lo previsible de algunas situaciones. No es Tiburón, pero tampoco pretende serlo, y para los seguidores del cine de criaturas marinas supone una de las propuestas más disfrutables del año.
La película ya está disponible en cines de toda España, donde compite esta temporada con otros estrenos de acción y terror. Su desenlace, cargado de tensión y con algún que otro giro inesperado, deja además la puerta abierta a que el género de los tiburones siga dando alegrías a los cinéfilos más fieles.
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