Sandra Bullock tomó una decisión importante en su carrera a mediados de los 2000: alejarse temporalmente de las comedias románticas, un género que le había dado varios de sus mayores éxitos. Durante una conversación con Jennifer Aniston para Interview Magazine, la actriz explicó que estaba cansada de las críticas que recibía por protagonizar este tipo de películas y quería explorar otras facetas como intérprete.
Antes de convertirse en una estrella de Hollywood, Bullock también tuvo que enfrentarse a experiencias desagradables durante sus audiciones. La actriz recordó que, cuando trabajaba como mesera en Nueva York y buscaba oportunidades como intérprete, llegó a encontrarse con personas que le pedían que se quitara la ropa durante las pruebas. Según relató, rechazaba esas situaciones y continuaba buscando papeles que considerara adecuados para ella.
Ya convertida en una figura reconocida, Bullock decidió romper con la imagen que había construido en las comedias. Después del éxito de Two Weeks Notice en 2002, protagonizada junto a Hugh Grant, se tomó un descanso de dos años y regresó con Crash, un drama que le permitió mostrar una faceta distinta de su trabajo. La propia actriz explicó que quería “flexionar otros músculos” como intérprete y comprobar si la industria estaba dispuesta a tomarla en serio fuera de la comedia.
Oscar a mejor actriz
La apuesta terminó funcionando. Crash ganó el Oscar a Mejor Película y el elenco obtuvo el premio del Sindicato de Actores, mientras que Bullock posteriormente volvió a las comedias románticas con La proposicón en 2009. Ese mismo año también protagonizó The Blind Side, actuación que le dio el Oscar a Mejor Actriz.
Ahora, casi dos décadas después de aquella decisión, Bullock reconoce que nuevamente extraña trabajar en comedias. Su último largometraje dentro del género fue La ciudad pérdida, estrenado en 2022 junto a Channing Tatum, que consiguió recaudar 192 millones de dólares a nivel mundial.
movil.jpg)



